Dejen a nuestros hijos en paz

M. Eulalia Martín Algarra y Guillermo Lacarra Albizu

Publicado el 31/12/2023 a las 08:15

Desde el día 13 de diciembre - en que nos dijeron que para mantener el concierto en el colegio de nuestros hijos debíamos dejar la educación diferenciada– hasta la mañana de 28 de diciembre en que escribimos, no hemos podido evitar tener en nuestro corazón la imagen de los personajes malos de los cuentos: los ogros que se comen a los niños, las brujas que los engañan por pura maldad, las madrastras que los encierran por envidia... Malvados todos que gratuitamente se ceban con los niños para satisfacer distintos caprichos, manipulándoles y forzándoles a someterse a sus arbitrarias y miserables decisiones.

El Gobierno de Navarra obliga a cambiar el estilo educativo de los colegios Irabia-Izaga y Miravalles-El Redín haciendo daño sin ninguna piedad a unos miles de niños y adolescentes navarros. Don Pedro Sánchez, doña Carmen Celaá, doña María Chivite, don Adolfo Araiz y sus compañeros parece que no nos soportan. Quieren darnos donde más duele, en nuestros hijos, sin tener en cuenta lo que son: niños y adolescentes inocentes que estudian en unos colegios que aplican una técnica educativa concreta, una técnica, no una ideología. Su cabeza de malvados los utiliza de excusa, sin importarle hacer daño a unos niños que estudian y aprenden serena y alegremente

Sin embargo, hoy, al reflexionar sobre las circunstancias del Día de los Inocentes y pensando en que hay inocentes en cada momento de la historia, hemos llegado a una conclusión: la realidad supera la ficción. No son malvados de cuentos, son personas reales... La historia de los inocentes se repite en distintas personas y en distintas circunstancias...

Una historia incruenta, es cierto, pero no podemos evitar pensar que aquí en Navarra hemos tenido a nuestra Herodes foral, dispuesta a sacrificar lo que sea necesario con tal de no perder su corona de presidenta. No son niños menores de dos años y no es Belén, en nuestro caso se amplía el rango, de 6 a 18, y son cuatro las localizaciones: Irabia, Izaga, Miravalles, El Redín. O, ¿no es acaso perder la vida el perder la libertad? Arrancarles de su colegio unilateralmente porque a nuestros Herodes forales les molesta una técnica educativa... O, ¿es la educación diferenciada algo diferente a una técnica pedagógica? ¿No es hacer daño a unos chicos que llevan desde los seis años estudiando en un colegio y en unas condiciones concretas, que en el curso más importante de su vida académica (2º de bachillerato) tengan que cambiar de sede, cambiar de compañeros, de profesores, forzados por unas circunstancias ajenas a ellos y a su familia? ¿no es malvado que los chicos estén viendo sufrir a sus padres a causa de ellos? ¿no es cruel ver a los críos inquietarse por dónde van a ir al colegio, por si les van a separar de sus amigos, y por si ya no van a estar con esos profesores a los que quieren tanto? Estamos seguros de que miles de padres en Navarra se hacen cargo del sufrimiento que estamos pasando por nuestros hijos. Pensamos especialmente en esos padres que llevan a sus hijos a colegios donde también diferencian, que no “segregan”, por idioma..., seguro que se hacen cargo con especial sensibilidad.

Y como estamos en Navidad y es tiempo de esperanza, soñamos con que es posible que nuestros Herodes particulares se conviertan en Melchor, Gaspar Baltasar, en el Olentzero, San Nicolás o Papá Noel, y esta historia, que no cuento, acabe bien, y que dejen a nuestros hijos en paz.

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