Educación o burocracia

Profesores y profesoras de Educación Física

Publicado el 09/12/2023 a las 08:23

Se habla mucho de educación y son muchos, los que expresan preocupación por este tema y los que tienen opiniones claras y precisas aunque, a veces, son palabras vacías en su actividad diaria. Los trabajadores de educación no tenemos ninguna duda de que el alumnado de hoy es el espejo de la sociedad del mañana, y por ello, creemos necesario y urgente corregir los daños colaterales que deja la desidia del Gobierno de Navarra.

Para cualquier político que se defina como progresista y de izquierdas, la calidad educativa debe ser un requisito indispensable y, por ello, las condiciones de trabajo de los profesionales que estamos con niñas, niños y adolescentes influye directamente en la calidad de la educación que recibe el alumnado, en los proyectos educativos de las escuelas, y también en nuestras condiciones de vida. Mención especial merece la inestabilidad que padecemos los trabajadores en la escuela pública. Por ejemplo, desde 2016 somos numerosos los trabajadores que, habiendo superado la oposición, y adquirido una plaza, no disponemos de un destino fijo, como tienen la inmensa mayoría de trabajadores de la educación que, como nosotros, han aprobado una oposición. Tener que cambiar de escuela año tras año corta de raíz el desarrollo y la continuidad de los proyectos educativos de las escuelas, perjudicando la salud de la comunidad educativa y obstaculizando la puesta en marcha de proyectos transformadores de calado para el desarrollo del alumnado.

Por si eso no fuera suficiente, año tras año nuestras condiciones laborales van empeorando. Las plazas que el Departamento de Educación asigna cada curso escolar, no nos garantiza el puesto de trabajo a tiempo completo. Además, entre los puestos que son de jornada completa, hay muchas plazas con pocas sesiones en nuestro ámbito de conocimiento y, sin embargo, nos asignan otras muchas referidas otros ámbitos que no son de nuestro dominio y que nos vemos obligados a aceptar. También nos ofrecen jornadas reducidas, aunque la mayoría, debido al nudo burocrático de la administración, no se nos pueden adjudicar. Es por ello que, en muchas ocasiones, nos veamos obligados a ocupar plazas con jornadas reducidas con la consiguiente merma económica, en aras a una mejor conciliación de vida y familia, y para evitar largos desplazamientos diarios. Ante esto, el departamento de Educación de Navarra no sólo ignora, sino que también hace oídos sordos. A pesar de los intentos de mejorar la situación, los responsables educativos no han aceptado hablar con nosotros y las propuestas que hemos hecho no han tenido respuesta alguna. De esta manera, año tras año se repiten los mismos problemas y cada año la comunidad educativa navarra paga la factura de la desidia.

Ya es hora de que las intenciones se conviertan en hechos, y la burocracia no puede ser excusa para dañar el derecho a la educación. Ya es hora de que cada uno incida desde sus responsabilidades y competencias. Tan importante como el camino que hacemos los trabajadores con el alumnado, es que la Administración tenga en cuenta nuestras necesidades laborales. La educación lo merece, el alumnado lo precisa, y los trabajadores lo necesitamos.

Ibai Díaz, Miren Errea, Jon Didaka de Unzueta, Ainara Goyeneche, Ainhoa Goikoetxea, Garazi Aranburu, Alain Pellejero, Ane Nuñez, Itziar Berruete, Ander Goñi, Ion Galbete, Mikel Irigoyen, Xabier Rayo, Jon Ollo, Laida Zabaleta, Idoia Ortiz, Ibai Bengoetxea, Iban Agerri, Ainara Urtasun, profesores y profesoras de Educación Física.

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