La enfatización del pensamiento

Ángel Moracho Jiménez

Publicado el 22/10/2023 a las 08:20

En los últimos días, estamos viendo cómo desde la comunidad internacional nos llegan noticias referentes a guerras o fracturas sociales que, detrás, tienen una gran carga de pensamiento no solo religioso, si no también de estructura puramente social o política. En nuestro país España, está ocurriendo lo mismo, porque es tal el grado de intensidad vertida acerca de lo que un sector político piensa del otro, que a veces se raya el fanatismo. Solo tenemos que leer para descubrir este grado por encima del sentido común, de algunos artículos escritos acerca del panorama político nacional. La realidad es muy diferente tal como la conocemos y le damos sentido, una situación compleja donde este fanatismo no quiere abandonarnos sin luchar hasta el último momento. Es mucho lo que pierden, una posición nunca conseguida bajo un criterio de esfuerzo y trabajo colectivo. También, mucho lo que ganan seguir en esa posición privilegiada sin haber aportado nada a la sociedad, si acaso un libertinaje difícil de superar sin medidas drásticas. Por otro lado, está la capacidad de usar esa presión de las ideologías en uno u otro sentido. Parece ser, que para mantener la bandera del progresismo, basado en repartir lo que genera el empresario o autónomo es muy sencillo, de hecho hay progresión. Sin embargo, para que nuestro rey haga uso de sus facultades socio políticas nada, incluso hay un gran veto en la difusión y comunicación de estos reales derechos. Mientras, bajo este mar de buenismo -progresismo que radicaliza el pensamiento de los que menos ponen, el gobierno canario sigue pidiendo ayuda a Andalucía para contener la inmigración salvaje que se está produciendo y que nadie menciona. Mientras, el sector primario sigue siendo víctima del intermediario, que coloca una inflación que hace imposible al ciudadano comprar aceite. Mientras, el combustible y la luz siguen subiendo cuando más renovable se produce, sin poder auto explotar recursos. Mientras, fracturan socialmente el país con negociaciones e indultos a delicuentes.Mientras, cientos de presas que recogían agua son voladas en una dictadura medioambiental, sin capacitación ni precedentes. Mientras, la banca lleva al supremo a sus clientes de toda la vida por reclamar la cláusula suelo y condena a los mayores a sus nuevos procedimientos.

Si la pluralidad, si la opción política, si la libertad, está encaminada a la obligación, al radicalismo, al beneficio personal, al ego, a la manipulación, vamos a perder en poco espacio de tiempo algo difícil de recuperar, identidad y calidad de vida.

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