Pinchazos y dudas
Publicado el 25/09/2023 a las 07:21
Numerosos casos todos los días de arritmias, infartos, ictus, etc, se están produciendo desde las vacunas Covid en la pandemia vivida. El miedo, en algunos casos, en otros la cohesión social nos hicieron cumplir con aquello que parecía estaba bien y era lo mejor para nosotros, vacunarnos. En los hospitales, no encuentran explicación para muchos de los casos físicos de arritmias e infartos, sobre todo en gente joven, así como fallecimientos en personas no graves con alguna patología crónica. Desde la fabricación y venta de las vacunas por las grandes farmacéuticas, que sin duda hicieron el agosto, poco se ha vuelto a saber o hablar de los efectos secundarios de estas vacunas fabricadas en tiempo récord y sin testar su evolución en largo plazo. Estos efectos secundarios se pueden dividir en muchos y diferentes casos de afectación física, neuronal, o psíquica - no olvidemos que desconocemos el alcance, duración, y funcionamiento de estos preparados en su respuesta para modificar o asociar nuestra genética a un determinado virus-. Nerviosismo al dormir, incapacidad de concentrase, intolerancia, y una larga lista de secuelas que a la larga pueden desembocar en una física. Las grandes compañías no han dicho nada o no todo, acerca de los sistemas de actuación de estas vacunas, tampoco del tiempo que duran en el cuerpo. De la misma manera, no sabemos si siguen con los muestreos de envejecimiento para determinar los posibles efectos secundarios. Las responsabilidades civiles por la venta de estas vacunas están por llegar de la mano del primer estudio forense que determine su grado de implicación en la primera enfermedad grave. La OMS se ha mostrado como un organismo sin valor, apadrinado por algún país inmerso en diferentes proyectos biotecnológicos. Como siempre en estos casos, los peor parados somos los ciudadanos de a pie que todavía no sabemos qué tenemos dentro ni a dónde nos va a llegar.