Aquellas frescas del verano

Ester Urzaiz

Publicado el 15/08/2023 a las 08:32

Uno de los recuerdos del verano en Mélida, mi pueblo, que más atesoro son las frescas con mis vecinas. Todavía recuerdo con cariño esos maravillosos momentos en los que cada uno sacaba su silla a la calle y pasábamos las horas en comunidad hablando de todo lo acontecido, saludando y charlando con los grupos de paseantes.

Hoy por hoy, esa realidad es sencillamente una utopía: muchas de mis vecinas ya no están y sentarse en la acera de mi calle es una actividad de riesgo.

Todo comenzó con la llegada del progreso. AN eligió el polígono industrial de Mélida para instalar su “matadero de pollos”. No sólo trajo ese progreso, también un cambio en la densidad y peligrosidad del tráfico que discurre por la calle Zumalacárregui, la carretera que atraviesa de principio a fin el pueblo.

Quienes vivimos, sobre todo, en esta calle hemos cambiado el sonido puntual de las campanas de la iglesia por el estruendo de camiones pesados circulando a toda velocidad, las 24 horas del día, con jaulas metálicas chocando entre sí. Esto sólo si hablamos del ruido. Las cajas de los camiones ya se han llevado por delante el balcón de uno de los bares del pueblo y han chocado contra los miradores de algunas viviendas, dado que no existe ningún arcén que amuralle ambos lados de la calle.

Las quejas vecinales son continuas, el perjuicio del ruido y las vibraciones en las casas interrumpen el sueño de sus vecinos. Hemos acudido con estas quejas al Departamento de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra y han desestimado las mismas. Entiendo que, en esa esfera, se habla de cohesión territorial y despoblación como algo etéreo, sin embargo, la petición de ayuda de una comunidad de un pequeño municipio de menos de 800 habitantes es desechada respecto a el cuarto operador español en el mercado de carne de ave.

Se han planteado diversas actuaciones, desviar el tráfico pesado, revisar los sistemas de transporte para evitar ruidos, limitar la velocidad de circulación y asegurar su cumplimiento, eliminar lomos de asno y tapas de alcantarillas sueltas que emiten ruido a su paso.

Espero volver a disfrutar de esas maravillosas frescas de verano, de las campanadas de la iglesia, de poder estar tranquilamente en la puerta de mi casa saludando a mi vecina sin el riesgo de que un camión nos lleve por delante. Situaciones cotidianas de mi pueblo que no volverán hasta que no exista resolución y determinación por parte de AN ni de Cohesión territorial.

No hay problema demasiado grande que no pueda ser resuelto si se aborda con resolución y determinación (Leonardo Da Vinci).

Ester Urzaiz

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