Visión
Publicado el 07/08/2023 a las 07:28
El escritor Jonathan Swift define la visión como el “arte de ver cosas invisibles”. Muy adecuado. Eso es precisamente el objeto del siguiente artículo, con un matiz: se trata de ver los temas que muchos políticos han tratado de ocultar por incompetencia o interés propio. Además, estos asuntos se pueden replicar, como si de un fractal se tratase, en términos de Navarra, España o cualquier otro país. La campaña electoral se ha centrado, como todas, en asuntos emocionales y en crear una polarización que separa la población en “buenos o malos”. Al menos tenemos una ventaja respecto a otros lugares: la conflictividad de las élites políticas (muchas veces impostada) no ha llegado a la calle. En Estados Unidos, por ejemplo, el tiempo de conversación de las familias, si son de diferentes ideologías, está bajando de forma alarmante. El mismo patrón se observa en el número de bodas de personas pertenecientes a partidos políticos distintos.
Es más: la estrategia actual de unos y otros es encarcelar a sus rivales, de manera directa (Donald Trump) o indirecta (Heather Biden, hijo del actual presidente norteamericano). Otro aspecto relevante en nuestra campaña ha sido centrarla en el tema de los pactos, lo cual es muy grave. Cada partido tiene legitimidad para llegar a acuerdos con la formación que le parezca más adecuada, nos guste o no. Serán sus votantes quienes respalden la alianza formada. En realidad, el debate público debería estar centrado en tres asuntos. Primero, cómo se van a repartir los impuestos. Segundo, cómo se va a repartir el gasto público. Tercero, cómo regular las normas de comportamiento que afectan al conjunto de la comunidad. Ejemplos de este caso serían temas como la “ley mordaza”, los derechos de las minorías o los límites de velocidad en la carretera. Es el momento de nombrar los temas invisibles que son a la vez los más importantes. Uno, la deuda pública. Cada español debe 40.000 euros. ¿Cómo vamos a gestionar eso? Además, para el próximo año se proyecta un gasto público en tipos de interés de 40.000 millones de euros. Es una completa brutalidad. Además, los fondos europeos (sigo sin comprender cómo se gastan) van a ir disminuyendo. Menos ingresos. Además, la relajación del déficit público va a terminar. Menos gasto. ¿Dónde va a recortar el gobierno?
Dos, la subida de tipos de interés afecta a las hipotecas familiares, que se están disparando entre 100 y 200 euros mensuales. ¿Se ha pensado alguna estrategia para minorar este efecto? Tres, ¿cuál es nuestro papel en el mundo? La única referencia que tenemos del mismo, las vacaciones del presidente Sánchez en Marruecos. Cuatro, ¿qué ocurre con la inflación? Hasta ahora, los costes de la misma se repartían entre el empresario y los trabajadores. Sin embargo, por primera vez en un escenario así, las grandes corporaciones están aumentando sus márgenes. ¿Cómo se explica? ¿Están presionando a los políticos para obtener regulaciones favorables? Claro que puede no ser así, a veces estas situaciones se explican por simple incompetencia. Cinco, ¿cómo regular los grandes avances tecnológicos, entre los que destaca la inteligencia artificial? En China, por ejemplo, ya existen robots enfermeros. Seis, ¿qué ocurre con la censura y el pensamiento crítico? Por un lado, existen temas en los que una simple opinión origina deslegitimación social. Podemos valorar ejemplos como el de la escritora J.K.Riwling, creadora de Harry Potter, cuando habló de los derechos de las personas transgénero. Por otro lado, la disminución del número de palabras que usamos reduce la capacidad que tenemos de interpretar la realidad. Siete, si no somos competitivos no creamos riqueza, y sin riqueza no se pueden atender las múltiples necesidades que tenemos como comunidad. O se produce más barato o se crea valor añadido de calidad. ¿Tenemos alguna estrategia para mejorar nuestra productividad, que por cierto, lleva años estancada? Ocho, está muy bien que haya derechos humanos. ¿Dónde están las obligaciones? ¿Qué debemos hacer para avanzar como sociedad?
En definitiva, ¿cuáles de éstos asuntos se han tratado o bien en la campaña electoral o bien en los pactos posteriores? Muy pocos. Aunque existen indicadores económicos alentadores como el número de afiliados a la seguridad social, que ha superado los veinte millones de personas, existen motivos para estar preocupados. Debemos mejorar todo tipo de infraestructuras. Debemos racionalizar, conocer y mejorar el uso del gasto público. Debemos crear un sistema legal atractivo y previsible. Debemos fomentar comportamientos que proporcionen un mejor equilibrio social. En caso contrario, nuestro futuro es sombrío. El futuro. Una parte viene sobrevenido, otra parte la podemos crear. Si no tomamos medidas, nos ocurrirá lo que explicó una persona en un concurso para resumir en cinco palabras su vida. “Nací. Luego no pasó nada”. Si seguimos así, eso es lo mejor que nos podría pasar.
Javier Otazu Ojer. Economía de la Conducta. UNED de Tudela.