Ultreya, Suseya
Publicado el 23/07/2023 a las 08:13
Al cruzarse, los peregrinos del Camino de Santiago se saludaban amistosamente los unos a los otros con dos cordiales expresiones latinas. Ultreya (ultreia) significa “ve más lejos, date prisa, muévete más lejos, vamos, sigue hasta el final, tú puedes”. Suseya (suseia) se puede traducir por “y más allá, vamos más arriba, más alto, arriba”. A estos términos respetuosos se sumaba el “¡Deus aia nos¡ ¡que Dios nos proteja!”. Ultreya y suseya son palabras emblemáticas de cortesía y ánimo. Este “adelante y arriba”, el saludo más antiguo de los peregrinos, aparece en el Códice Calixtino (1140), formando parte del canto gregoriano “Dum pater familias” o “canto de los peregrinos flamencos”. Ultreia y suseya tienen doble intención. La primera se vincula al camino físico o geográfico: siempre adelante, hacia Santiago; y la segunda, al camino espiritual: siempre hacia arriba, hacia Dios.
Después de tanta fatiga, llegando a Santiago de Compostela, los peregrinos se bañaban en las aguas del arroyo Lavacolla y se cambiaban de ropa. Entraban purificados a la Casa del Señor Santiago, la catedral compostelana, y entonaban el Dum pater familias, melodía gregoriana con anotación escrita aquitana, “in campo aperto”:“ Herru Sanctiagu/ Got SanctIagu/ e ultreya e suseya/ Deus aia nos”. Santiago, el primero entre los apóstoles, era proclamado por los peregrinos como el señor (herru), el grande (got), el insigne (egregio), el bendito (beate). Tras un tiempo de reflexión los peregrinos abrazaban al Apóstol Santiago en el camarín de la catedral, un gesto de cariño, de fraternidad, de fe. Ahora bajan al sepulcro. La escultura del Maestro Mateo está labrada en piedra policromada. El Apóstol aparece con barba y bigote, cartela y báculo. El nimbo, la esclavina, el nuevo báculo y el trono de plata corresponden al barroco. La actual imagen es una copia del original. Este ritual se inició en 1211. Ahora el saludo más común entre peregrinos jacobeos es “Buen Camino”, entendiendo lo que es el Camino. El peregrino busca en el Camino un cambio espiritual, que se produce desde la salida hasta la meta, la tumba del Apóstol Santiago. Las estadísticas no recogen este dato.
Enrique Iriso Lerga