A Ujué nos llama la Virgen
Publicado el 25/04/2023 a las 07:20
Uno de los días más señalados en la vida comunitaria de Murillo el Fruto es el domingo siguiente a la festividad de S. Marcos (25 de abril) cuando el pueblo “va a Ujué” en su tradicional romería junto con Tafalla y otros pueblos del entorno (en común unión). Dicha peregrinación consiste en visitar en grupo parroquial el santuario de Nuestra Señora de Ujué para honrar a la Virgen María (“postrados a tus plantas”), darle gracias, invocar el perdón de su Hijo y pedirle favores (“bendícenos a todos”). Supone, por lo tanto, un acto de penitencia, manifestada en el sacrificio del camino, la confesión y la mortificación espiritual y corporal (“En los hombros, la Cruz Santa”), antes de ese segundo momento que es el contacto con lo sagrado (“Ella, amante, nos mira desde el Cielo”), por medio de la veneración a Santa María (representada en la imagen mariana) y de la participación en los diferentes actos litúrgicos (procesión, misa, despedida, etc).
Como es natural, estos dos momentos han ido evolucionando a través del tiempo. Quedan invariables la caminata a pie, la procesión hasta el Santuario desde la Cruz del Saludo (con el crucifijo parroquial y el letrero con el nombre del pueblo, con algunos cruceros entunicados portando al hombro la cruz familiar, con muchos acompañantes y con la gran cruz penitencial cerrando la procesión), el tradicional canto ante la Imagen al llegar al Santuario (“Cantad devotos hijos de María”), la misa y la despedida (“Adiós, Reina del Cielo”). Por contra, Murillo el Fruto ha perdido totalmente la novena en honor de la Virgen, la procesión de regreso y algunas canciones (“Si a la Virgen de Ujué”, “A Ujué nos llama la Virgen”, “De este valle, vil de llanto”).
No importa tanto si es verdad o no el hallazgo de la imagen por el pastor, ni desde cuándo los murilleses van en peregrinación (las letanías o rogativas se documentan ya en 1526), ni siquiera qué día es el propio de la romería (hasta finales del s. XIX se iba un domingo de mayo, con permiso del obispo), aunque, quizá, sean todas estas cuestiones objeto de conversación y de curiosidad. La Romería a Ujué es la visita a la Virgen de todo el pueblo de Murillo el Fruto en comunión parroquial, heredada de los antepasados, conservada, puesta al día por los presentes y que debe trasmitirse a las nuevas generaciones, para que continúe esta cadena en la que cada parroquiano es, antes ha sido y mañana lo será, un necesario eslabón (“Venid, hijos de Murillo”). Como antes (“Desde tiempo inmemorial”), ahora y siempre: ¡Viva la Virgen de Ujué!