La humanidad en las residencias
Publicado el 01/02/2023 a las 07:20
Cuando ves un programa de entretenimiento como Sálvame sabes sobre seguro que vas a encontrar carnaza y manipulación en la información, ya que es lo que vende. Lo que me sorprendió es ver este mismo contexto en boca de dos profesionales como son Sonsoles Ónega y Alberto Chicote en un programa en referencia a las residencias de mayores “Hablando en plata” o mejor dicho, hablando en “hoja de lata”. No pongo en duda que algunos centros residenciales no cumplan con sus obligaciones, para eso está el derecho de residentes y familiares a denunciarlo o, en su defecto, cambiar de centro a su familiar y llevarlo a otro que cumpla con todas las normativas vigentes. En la mayoría de las residencias navarras y, en particular, en las residencias Lares, grupo al que pertenezco, se vive otra realidad.
Desde el momento del ingreso de un residente todo el equipo multidisciplinar del centro interviene exclusivamente para esa persona, brindándole los mejores cuidados posibles dentro de sus necesidades. Desde cocina y supervisados por enfermería y dietética se realizan los menús adecuados para cada persona: bajas en grasas, hiperproteicas, diabéticos, etc. En algunas ocasiones, los residentes llegan al centro con déficits nutricionales debido, en parte, a que algunos de ellos viven solos, descuidando su alimentación. Todos los residentes son atendidos por los diferentes profesionales del centro: dirección, enfermería, trabajadores sociales, gerocultoras, servicios generales, mantenimiento y en mi caso particular, contamos con la ayuda y convivencia en este mismo centro de las hermanas de San Vicente de Paul.
Pasado el periodo de adaptación, los ancianos suelen experimentar una apreciable mejoría, teniendo en cuenta su dependencia y las múltiples patologías que sufren. Los centros residenciales son testimonio de vida y de envejecimiento con dignidad y humanidad.
Raquel Esquíroz Jaúregui, gerocultora en residencias Lares