Hacia un sistema híbrido de salud
Publicado el 15/01/2023 a las 08:22
Me sumo a las innumerables quejas que por activa, pasiva y perifrástica se han vertido en los medios de comunicación acerca del funcionamiento de los Servicios Públicos de Salud (me refiero al navarro y a otros). Estereotipo de un día cualquiera: llamas reiteradamente a tu ambulatorio desde las ocho de la mañana durante aproximadamente una hora y por fin consigues hablar con administración. Te dicen que ya no te pueden dar cita ni siquiera para el día siguiente porque la agenda se abre cada día de 8 a 8:15 y que hay que probar suerte en esa franja o ir presencialmente a solicitarla. Que si quieres te puedan dar una para la semana siguiente y si tienes dolor que vayas a urgencias. No voy a entrar en lo que ocurre, en algunos casos, una vez que acudes a consulta porque requeriría un largo artículo, ni tampoco en los históricos retrasos y desatenciones en las consultas de especialidad (con las honrosas y beneméritas excepciones, por supuesto).
Está claro que esto ni funciona ni tiene pintas de funcionar. Y no creo que se trate de que esté en el gobierno de una comunidad el pepé o el popó (por favor, dejemos ya de manipular la sanidad y la educación con fines partidistas), sino que es la estructura del sistema la que falla. En mi humilde opinión habría que intentar un sistema mixto de sanidad consistente en la titularidad pública y la gestión privada y que conviviera con el sistema tradicional hasta la progresiva extinción de este. Un sistema en la que un profesional no adquiriese propiedad en condición de funcionario in aeternum, sino que acreditase su condición con el correspondiente currículum, dedicación y revalidación de su valía en el día a día. La titularidad pública corregiría los posibles excesos y desviaciones de la gestión privada; la gestión privada creo que garantizaría un mejor funcionamiento. Evitaría además que el ciudadano se vea obligado (como está pasando de forma significativa en ciudades como Madrid o Barcelona) a pagar su sanidad pública y además tener que contratar un seguro privado para ser debidamente atendido. Naturalmente que todo esto no es incompatible con la perentoria necesidad que hay de contratar a más profesionales y de dedicar más recursos económicos a este sector.
Sé que no presento ninguna idea original, pero vamos a ver si, a fuerza de insistir, alguien se toma en serio este asunto, intenta ponerla en práctica y vemos algún cambio. Es urgente poner remedio a esta situación dado que los ciudadanos asistimos con estupor, año tras año, al incremento de la voracidad recaudatoria y a la vez al deterioro de los servicios prestados.