La tradición de la Nochevieja
Publicado el 31/12/2022 a las 08:21
Con el cierre de los colegios e institutos, hace una semana, los niños y mayores de pueblos y ciudades se están echando a la calle para comprar, contemplar las luces y los belenes y celebrar estas fiestas familiares. La Navidad tiene tres fechas importantes que sobresalen sobre el resto: la ya celebrada Nochebuena con la Natividad del Niño Jesús, la Nochevieja con Año Nuevo y la Epifanía o Reyes.
La Nochevieja, como final del año, se complementa con la bienvenida al nuevo. En el antiguo Egipto, el festejo del año nuevo tenía un sentido agrícola, astronómico y religioso. Celebraban la crecida del río Nilo, que se producía en julio y agosto, y duraba varios días. Los sacerdotes en Dendera sacaban una barca en procesión con la diosa Hator que, unida al dios Sol, representaba la regeneración de la vida.
Otros autores estiman que el origen de la Nochevieja tuvo lugar en Mesopotamia, hacia el año 2000 a.C. entre los meses de marzo y abril, con el comienzo de las nuevas cosechas. Siglos más tarde también la vemos reflejada en la época del imperio Romano, dedicada al dios bifronte Janus. El dictador Julio César encargó a varios astrónomos que establecieran un nuevo calendario solar, llamado Janus, que simbolizaba una doble cara que miraba delante y otra detrás, es decir, al año que termina y al que se inicia. En realidad son como dos rostros, uno viejo y barbudo por el paso de los días y el otro joven, ser viviente recién nacido. Pasado y futuro. Los romanos se juntaban y se regalaban higos, dátiles y miel, para endulzar los primeros días y darle un sentido alegre. Esta tradición se extendió por el resto de países y se ofrecía lentejas, como signo de una buena cosecha. Además del significado agrícola, la fiesta hacía referencia al amor y a la fecundidad, con similitud a los campos fértiles con procesiones, banquetes y regalos.
La Iglesia no veía estas costumbres paganas con buenos ojos, porque finalizaban con borracheras y sexo libre. Por eso en 1582 el papa Gregorio XIII creó el Calendario Gregoriano, donde proclamó el 1 de enero como el inicio del año, dándole un pequeño carácter religioso, pero siguieron las tradicionales paganas.
A partir del s.XVII cada vez tenía más adeptos, hasta que, en los siglos XIX y XX, se seguía festejando todo lo que había sucedido anteriormente, que se complementaba en una cena, donde se juntaban vecinos y familiares.
¿Y las doce uvas? El comer las uvas se inició en 1909 en Alicante; los viticultores se encontraron con que ese año no habían podido vender todo el producto e iniciaron un acto singular para conseguir sacar todo el excedente. Doce campanadas, doce uvas.
Por tanto, la fiesta civil se propagó por todo el mundo, aunque la forma de celebrarlo varía sustancialmente, pero siempre con música, fuegos artificiales y el brindis con champán, sin olvidar la introducción de una joya de oro en el vaso o llevar ropa interior roja.
¿Por qué el color rojo? Al inicio de la Edad Media, el rojo se vinculaba con la brujería, con los malos espíritus. Ante esta moda la Iglesia prohibió llevarlo. Con el tiempo se propagó lo contrario: el rojo daba suerte. Como no se podía vestir el citado color al exterior, las personas comenzaron a llevarlo debajo de la vestimenta, concretamente en la ropa interior.
En algunas ciudades se va a la plaza del Ayuntamiento a escuchar las campanadas, aunque la más famosa en España tiene lugar en la Plaza del Sol de Madrid. En Navarra se finaliza la jornada con una fiesta nocturna con la salida a las calles de personas disfrazadas.
En Alemania se celebra en la Puerta de Brandeburgo de Berlín con un vaso de sekt (vino espumoso) y el regalo de cerditos de mazapán. En Argentina se finaliza el evento con la quema de muñecos y con la comida de la “pavita rellena”. Desde las viviendas se sacan altavoces a las ventanas, de manera que se forma una guirigay estruendoso de música en las diferentes calles.
En suma, la Nochevieja es una conmemoración que cada continente o cada país le da un tinte distinto, pero siempre con sentido de alejar la monotonía y darle un tono festivo. Por tanto, año nuevo, vida nueva.