Poesía y la atención hospitalaria
Publicado el 19/12/2022 a las 07:17
La poesía y la atención hospitalaria, dos polos de la concepción de la vida que parecían opuestos, pero no era así. La esperanza, el amor a la vida y el sacrificio estaban presentes en ambos polos, también el azar y la necesidad, el abatimiento y la recuperación. En la poesía, el amor y la muerte estaban siempre unidos al paso del tiempo. El hospital era un fuerte amurallado que hacía frente sin descanso a ese final de ruta cercano e irrechazable. Era una organización que mejoraba su ciencia y sus métodos tras cada ataque. Ambos, poesía y centro hospitalario, nos salvaguardaban con sus respectivas analíticas de la maledicencia y el engaño, nos prevenían con sus prácticas frente a la dejadez y el olvido, desde su compromiso con la excelencia. El poeta lo diría de esta manera:
“ Los ciegos vigías nos engañaron!/ ¿En qué ventas se informaron correos/ que anunciaban en la comarca el cuido?/ ¿En qué salas cosían las banderas/ enemigas nuestra viejas criadas?/ De invencibles teníamos el brillo…/ Llenábamos de reos nuestras celdas,/ jugábamos a dados la doncella/ en las caballerizas del castillo./ Todo respiraba sudor y calma,/ salvo el alcohol que soltaba la audacia/ como dardo de blasfemias y retos;/ era la calma, salvo el poso de vino./ Ni la dama a los dados era ingenua/ ni en las naves dormía el enemigo.”