Otra vez con la CHE
Publicado el 17/09/2022 a las 08:15
Que hay muchos departamentos por redirigir y reconstruir, cada día está más claro a tenor de lo que los ciudadanos tenemos que sufrir todos los días. El Bocal, lugar de esparcimiento cercano a Tudela y de los pocos que existen, fue cerrado por decisión de la CHE, ya que pensaban su patrimonio se deterioraba con el uso “extranjero”. Desde que éramos pequeños hemos ido al bocal a disfrutar con nuestras familias de una tarde en el río, pescar, o tomar algo. Un río que tienen abandonado, negando cualquier tipo de responsabilidad y todavía sin reparar las motas de la última crecida. Se podría entender que ante un uso excesivo por afluencia de público ribero, se pusiera un horario máximo para respetar las horas de sueño incluso mantener un guarda de noche para vigilar el poblado. Estas medidas de restricción actuales van en línea con las de prohibición y restricción de medio ambiente por lo que no hubo objeciones al cierre. Estamos ante otro de los grandes retos, el cambio político de la CHE y de entender que el río y sus aprovechamientos siempre serán del pueblo, no suyos. Necesitamos que nuestros hijos vuelvan al bocal a correr, a pescar, a interactuar con la naturaleza, solo de esa manera aprenderán lo importante que es la cuenca fluvial. No se puede ser la gestora de algo tan importante como nuestro río y actuar de espaldas a él, ¿por qué no se ha presentado un proyecto para limpiar el río de algas con compra de maquinaria? ¿Por qué no se lucha desde la CHE para que las aguas utilizadas y devueltas sean de calidad? ¿Por qué no se trabaja en la recuperación de especies? No, es mejor prohibir, prohibir, cerrar, eliminar, denunciar, limitar, ¿qué supone mantener un departamento con estas líneas de gestión? Queremos volver al bocal, pero a la vez queremos ver cambios en nuestro río para que los más jóvenes entiendan que no se debe vivir de espaldas a él.
Ángel Moracho Jiménez