El Pilón, para Arturo Pérez Reverte

Paco Bañales

Publicado el 07/09/2022 a las 07:25

La publicación del tuit de Pérez Reverte de fecha 24 de agosto pasado, me motiva a contestarle para rebatir su acusación, preñada de insultos, acerca de la villa de Falces, sus habitantes y fiestas. Naturalmente no cometeré la torpeza (nada más fácil) de emplear su propia y frecuente expresión, para calificar a alguien como “puto ignorante”, dado que en su caso no se correspondería con la realidad. Simplemente creo que cometió el error de no informarse acerca de Falces y su encierro, antes de alzar su pluma vengadora. Resaltar este tremendo error, más propio de un principiante, y cometido por un viejo periodista de larga carrera, le resultará más lacerante que cualquier insulto que pudiera dedicarle.

Para que todo esto no quede en vanas palabras, procedo a informarle de las particularidades de este encierro. En primer lugar, el encierro del Pilón es un festejo popular taurino celebrado en la localidad navarra de Falces durante las fiestas patronales en honor a la Virgen de Nieva, que en 2011 fue declarado Fiesta de Interés Turístico regional, mediante Decreto Foral del Gobierno de Navarra. En segundo lugar, este encierro se celebra en las fiestas durante 7 días, participando en cada jornada una manada de 10 vacas bravas de diferentes ganaderías navarras de prestigio, lo que hace un total de 70 reses al año. Tercero, el origen de este festejo data, según los documentos más antiguos del archivo municipal, de 1752. Por tanto, si calculamos (quedándonos cortos seguramente) la celebración de este encierro en 100 años atrás, da un resultado de 7.000 vacas bravas. Ahora viene lo bueno; en todo este tiempo, y todas esas vacas, no existe constancia alguna del fallecimiento de una sola, con motivo de imprevista caída al barranco. Además, el citado barranco es una pequeña depresión entre 2 colinas, ocasionada por las aguas de lluvia. Paralelo a éste está el camino del encierro por el que bajan las vacas a toda velocidad, en post de los mozos que las preceden. Alguna vez se produce una alteración imprevista que desluce el encierro: que se escape alguna vaca monte arriba, o que se distraiga a mitad del recorrido, se pare a embestir en el camino, y en su afán de empitonar a alguno, se precipite al barranco.

Y, por último, el rescate. Cuando se produce esta anomalía, hay una cuadrilla de voluntarios, fornidos hombres del pueblo, que armados únicamente con una fuerte soga y una vieja manta descienden donde se encuentra atorado el animal y , a pesar del riesgo, le tapan la cara con la manta, y atando la soga a sus astas, remontan la fiera hasta el camino. Dicho así parece tarea fácil, pero el esfuerzo para conseguirlo, unos tirando de la soga, y, otros empujando de los cuartos traseros del bicho, hacen que su labor resulte encomiable. Una vez arriba, conducen la vaca al toril con sus hermanas.

Espero que estas aclaraciones le hagan comprender el terrible error cometido, al insultar a Falces y a sus habitantes, y confío que el señor Pérez Reverte, “viejo lobo arriscado”, baje de su pedestal de inquisidor y emita una disculpa a los agraviados. Posiblemente le resulte duro, pero él se lo ha buscado. Sin rencor.

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