El mejor amigo del hombre

Emilio Garrido

Publicado el 10/06/2022 a las 07:31

Llevo tiempo reflexionando sobre la cantidad de perros que rondan nuestra ciudad. Se ha hecho casi consustancial a nuestra manera moderna de vivir. Hace ya años, en mi profesión me tocó gestionar algunos temas que implicaban derechos y obligaciones legales-forenses, con unabogado en cuestión: debíamos defender y dilucidar a quién correspondía el perro en un reparto equitativo en una separación. No duden que, aunque pusimos toda nuestra buena voluntad en el asunto, y la mayor discreción social y profesional, el tema en aquellos años -2012- no dejaba de sorprender a mis compañeros de hospital. Han pasado diez años, y el cambio ha sido bestial . Hay casi diez millones de perros que pasean por nuestra calles como animal de compañía, e incluso -con el respeto al perrito-, se ha cambiado por un hijo natural, adoptado, de acogida, etc.

No es una crítica, es una reflexión que me ronda desde hace tiempo, sin encontrar muchas veces explicación. Y diariamente se abandonan en España 700 perritos, según nos informa la Fundación Affinity de protección a animal abandonado. Cuando los animales se humanizan por el hombre, supone un aprendizaje vicario demoledor; sustituir el animal por el humano nos sintetiza la enorme falta de afecto que padecemos en una gran parte de nuestro recóndito mundo interior: búsqueda del afecto, egoísmo, necesito consuelo en mi soledad de los 90 metros cuadrados, compañía y que me moleste lo menos posible y no discuta de política conmigo. “Cuantas más personas conozco, más quiero a mi perro”. Humanizar a un animal protegiéndolo tanto que le privas de la compañía de otros animales de su especie, estás ocasionando problemas en su comportamiento. Cuando humanizamos a los animales, olvidamos que un perro es un perro, y por tanto debe actuar como tal, y ha de socializarse con otros animales de su entorno y seguir siendo perrito. Hay que buscar el equilibrio entre cuidar a los animales y no sustituirlos por los humanos. Pero, cuando humanizamos a los animales como si fueran personas, estamos perdiendo el norte, desajustamos nuestro equilibrio social y afectivo, nuestra relación de amistades humanas, nuestra felicidad social, que crean los vínculos humano-sociales-familiares. Perder esta relación humana en favor únicamente de los animales es perder la esencia de nuestra evolución y distorsiona nuestro ADN que nos inclina sobremanera a proteger al humano sobre todas las cosas. ¿Nos hemos planteado que hay ahora mismo más perritos en las casas que niños? Me parece una humanización deshumanizada, cambiar el ser humano por un animal, con todo el respeto al animal y especialmente y sobre todo al ser humano.

Si realmente quieres activar marcadores de amor, afecto, consuelo, compañía, etc, y huir de las relaciones humanas, pensemos que algo está fallando.

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