No es el reciclaje, son las tarjetas
Publicado el 06/12/2021 a las 09:42
La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, gobernada por EHBildu, PSN y algunos independientes, está implantando un sistema de recogida de basuras de las fracciones orgánica y resto mediante contenedores de apertura con tarjeta o con una aplicación en el móvil. Los representantes de Navarra Suma nos hemos opuesto desde el primer momento a este nuevo sistema por caro (los nuevos contenedores más la campaña publicitaria suponen más de ocho millones de euros), por incómodo (ahora resulta mucho más difícil tirar la basura), por atentar contra la intimidad de las personas (los rectores de la mancomunidad saben ahora cuando se tira la basura en cada casa) y por innecesario (salvo que precisamente se haga para eso, para controlar nuestras vidas).
Dice el presidente de la mancomunidad, el señor Campión, que si queremos reciclar hace falta la tarjeta. Y digo yo, ¿por qué entonces ninguna de las demás mancomunidades de residuos de Navarra ha implantado este sistema?
Ni las del Bidasoa o Sakana, gobernadas por Bildu, ni las de Montejurra y Ribera Alta gobernadas por PSN, ni la de la Ribera Baja (Tudela) gobernada por Navarra Suma ni la de Sangüesa, por independientes. Ninguna secunda esta imposición de la tarjeta, ni la secundan en la actualidad ni parece que vayan a hacerlo nunca, a tenor de las últimas decisiones acordadas por las mismas, normalmente por unanimidad. ¿Qué tiene la Comarca de Pamplona para ser una isla en medio de Navarra? ¿Qué tiene la ciudadanía de Pamplona que no tenga la del resto de Navarra para sufrir el espionaje de sus hábitos y costumbres, para verse sometido a la lupa de algún oscuro inspector de “buenas costumbres”? ¿Por qué los pamploneses tenemos que hacer malabarismos, con la bolsa en una mano, la tarjeta en otra, el botón de apertura pulsado como buenamente podamos, rogando a San Fermín para que la bolsa quepa por el agujero, y resistiendo la lúgubre tentación de arrojar la maldita bolsa al suelo, mientras que los vecinos de Tudela, Alsasua, Milagro o San Adrian, pueden depositar sus bolsas con toda naturalidad? ¿Qué tienen los comerciantes y hosteleros de Pamplona para tener que pasar horas troceando cajas de porexpán u otro tipo de empaquetados que deben depositar en la fracción resto, o dividiendo su abundante materia orgánica (pienso en pescaderos, carniceros o fruteros), en pequeñas bolsas para que quepa en la boca de la fracción orgánica?
¿Por qué los rectores de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, EHBildu, PSN y su presidente, en apariencia independiente, se creen investidos de la autóritas necesaria y suficiente para imponernos a los pamploneses lo que nadie se atreve a imponer en el resto de Navarra? ¿Qué le han visto a este engorroso y chivato sistema que no se lo ven el resto de representantes municipales de Navarra? Créanme que no tengo respuesta a estas preguntas. Imagino que estas cosas de ingeniería social o espionaje de la intimidad a lo “Gran Hermano” se les puede pasar por la cabeza a los batasunos, que ya han hecho otras pifias de este estilo en Guipúzcoa o la Barranca, pero no me puedo imaginar lo que se les pasa por la cabeza a los socialistas de la Comarca de Pamplona que no se les ocurre ni por asomo a los socialistas riberos o los de Tierra Estella. No entiendo esta sumisión a Bildu en un asunto que afecta tanto a la vida diaria y a la intimidad de la ciudadanía, de verdad que no lo entiendo. Puestos a buscar respuestas, merece la pena analizar las razones del señor Campión: hay que mejorar el reciclaje, estoy de acuerdo; separar los residuos es un acto de civismo y una obligación, estoy de acuerdo; tenemos que ser eficientes en la recogida, estoy de acuerdo; queremos informar bien a los ciudadanos, estoy de acuerdo; hay que implantar las tarjetas, no estoy de acuerdo, por las razones que ya he expuesto, por coste, por incomodidad, por falta de intimidad y por innecesario.
La mancomunidad no ha dado ni una sola razón para implantar las tarjetas más allá de decir que como ya estamos controlados desde los contadores de agua, electricidad, desde las cuentas bancarias o desde las cámaras en la calle, no pasa nada por otro control más y que la mancomunidad no trafica con datos, como los hacen otros (no sé a quién se refiere). Menuda explicación. Lo que tiene que hacer la mancomunidad es confiar en las personas, informarnos, facilitarnos las cosas en lugar de controlarnos, aportar datos ciertos y no argumentos improvisados y no justificados. Y analizar por qué en Pamplona sí son imprescindibles las tarjetas y en el resto de Navarra no y dejarse de demagogia. Los ciudadanos no quieren ser controlados al tirar la basura y quieren hacerlo con comodidad y con el menor coste posible.
Estamos de acuerdo en mejorar el reciclaje, por supuesto que sí. No lo estamos con las tarjetas. No las queremos.
Enrique Maya Miranda Alcalde de Pamplona