Ley Trans

Círculo de Mujeres|

Actualizado el 24/06/2021 a las 08:18

En realidad es la “Proposición de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans”. Y yo me pregunto: ¿Qué habrá entendido la ciudadanía? Las definiciones que encontramos en el texto de la proposición de ley son de persona trans: toda aquella persona cuya identidad de género no se corresponde con el sexo asignado al nacer. Expresión de género: la manifestación que cada persona hace de su identidad de género. Identidad de género o sexual: la vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la siente y autodefine, pudiendo o no corresponder con el sexo asignado al nacer. De este cruce continuo de los conceptos sexo y género se extraen conclusiones como estas; Al nacer nos asignan un sexo sin tener en cuenta nuestra identidad de género, nuestra vivencia interna individual que puede ser de hombre, mujer u otro. Ser mujer, hombre u otro, es una vivencia interna e individual que cada individuo define y esta ley dará derecho al cambio de sexo registral en base a esta vivencia individual. Hay más, pero quedémonos un momento aquí y preguntémonos; ¿ser hombre es sentirse hombre? ¿qué es sentirse hombre, es sentirse autónomo, fuerte, activo sexualmente, orgulloso, alejado de sus emociones? ¿son mujeres en cuerpos de hombres aquellos que no son así? Al nacer tenemos un sexo u otro porque la reproducción humana se consigue a través de la fusión de un gameto femenino con uno masculino para producir un nuevo organismo. Esto sería sexo: hembra y macho. Género, ese sentimiento de identidad, de sentir más o menos comodidad en un comportamiento, rol, imagen y vestimenta, es un elemento sociocultural, es una imposición cultural. ¿Acaso las mujeres se depilarían, llevarían tacones, sujetador, teñirían sus canas si no fuera una imposición? La respuesta la ha dado el confinamiento: no. En todo caso queda claro que hay personas de sexo masculino o femenino que prefieren comportarse y que se les trate como al otro. Esto es interesante, porque saca a la luz que los comportamientos, expectativas y exigencias son distintos hacia las personas en función de su sexo. Hay niñas que quieren ser tratadas como niños y niños que quieren ser tratados como niñas. Es una espeluznante llamada de atención para que nos cuestionemos cómo es que les estamos tratando de manera tan diferenciada como para generarles tal malestar que quieran extirparse sus órganos genitales. Eso es transicionar. Si la ciencia ya ha demostrado que no existen diferencias entre el cerebro de hembras y machos de la especie humana (ver Janet Shibley Hide, The Gender Similarities Hypothesis, 2005) ¿cómo podemos decir que nacemos en cuerpos equivocados porque “nos sentimos” más cómodos en lo que la sociedad exige a las personas del otro sexo? El sexo, por sí mismo, no define ni delimita un comportamiento humano, es la sociedad la que nos pone los pendientes al nacer y nos da el tractor de juguete. Esto es género y es lo que sobra en este jardín en el que nos estamos metiendo.

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