Mi dictamen en torno a los indultos (II)
Publicado el 31/05/2021 a las 17:44
(Sigue.) Habrá quien conjeture (y, tal vez, no le falte razón) que tanto Cercas, como Gascón y servidor estamos equivocados, esto es, que marramos morrocotudamente (pero puede que lo mismo quepa y pueda pensarse y pasarles a los demás, el resto, si el resto opina lo diametralmente contrario u opuesto a lo que consideramos). El tiempo, ese juez ecuánime, imparcial y supremo, que da y quita razones, dirá. Aunque no me matriculé jamás de una sola asignatura de la carrera de Derecho, sí que tuve varios compañeros de piso que lo hicieron, y, de los muchos casos y cosas de los/as que les oí razonar, me llamó la atención este argumento, que solían usar los futuros litigantes, de que “la causa de la causa es causa del mal causado”. Mi deseo y esperanza es que, una vez concedidos los indultos, no ocurra otro desafuero, por supuesto, pero ya que tenemos la posibilidad de fantasear, pongamos en marcha dicha facultad; e imaginemos, verbigracia, que, tras concederles el Gobierno el indulto parcial, generalizado (aunque luego se individualice), algunos indultados vuelven a las andadas (han aducido varios de ellos que volverían a hacerlo) y organizan otro bochinche o simulacro, como el de otrora. Si este ocurriera durante el tiempo en el que estuvieran libres los que, de no haberse concedido la medida de gracia, hubieran estado cumpliendo sus penas en prisión, ¿quién sería colaborador necesario y/o se haría corresponsable cabría preguntarse, de ese bochornoso delito, teniendo en cuenta el principio antedicho de que “la causa de la causa es causa del mal causado”? La causa de la causa acaso encause. El pasado domingo 30 de mayo de 2021 el diario EL PAÍS titulaba su edición de papel, a cinco columnas, así: “Los indultos serán rápidos, limitados y reversibles”. Como me consta que el Ejecutivo (en sentido estricto, sus miembros) es consciente de que el infierno está empedrado de buenas intenciones, ¿qué bien oculto, superior, les empuja a culminar algo que puede salpicarles y dejarles en feo ante la opinión pública y publicada, me pregunto? Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com