Una reacción tiene toda acción (III) 2
Publicado el 04/05/2021 a las 12:18
Te gusta pelear a tu estilo, pero no sé si tendrás valor para hacerlo como los caballeros. En cuanto a usted (a Jim), ya veremos. Buck: ¡Estás loco, padre! ¿Pelear yo con armas de un solo tiro? Rufus: También yo me he visto sin nada más que una sola bala entre la vida y la muerte. ¿Es que no te gustaría tener una pelea limpia y legal y, por una vez, quedarte quieto, mirando el cañón del arma, cuando la rapidez en el disparo no te sirve? Buck: ¿Por qué he de hacerlo? Rufus: Porque lo digo yo. Anda, dame el revólver. Y, por primera vez en tu vida, trata de ser el hombre que yo quería que fueses (¡qué manera más sutil de descargarse o quitarse responsabilidades en el asunto! Si su hijo es como es, ¿ninguna culpa tiene quien debió educarlo, o sea, dirigirlo por el camino correcto y, cuando se desviara, corregirlo, y, para muestra vale con presentar un solo botón, no lo hizo?)… ¿Están cargadas (a Jim)? Jim: A falta de pistones. Llevan así bastante tiempo y la pólvora puede estar pasada. Yo las cargaré, si quiere. Rufus: Enseñe a su abuela a freír huevos. Yo he manejado armas como estas, de chispa y pistón, antes de venir usted al mundo. Síganme, caballeros… Despejad el campo (a los asistentes, testigos del duelo). He olvidado la serie de formalidades que regían en esto y solo diré: “listos”, “apunten” y “fuego”. Monten las armas al “listos”, pero hay algo que sí recuerdo bien; si un adversario no espera a mi señal para hacer fuego, es mi deber matarlo a tiros como a un perro; y lo cumpliré. Esta vez las cosas se harán legalmente. ¿Entendido?... Espalda contra espalda. Y (dirigiéndose a Buck) mantén el dedo fuera del gatillo. Dejad sitio ahí (al público). A mi voz contarán diez pasos, se vuelven al oír “listos” y luego hacen fuego cuando yo lo diga… “Listos”, apunten (y Buck dispara sin que Rufus haya aireado “fuego”, hiriendo de refilón en el pómulo a Jim). Te lo había advertido (a Buck), sucio granuja. Jim: Es igual. Ahora, mi turno. Rufus: ¡Adelante (a Jim)! ¡Fuego (Jim demora el tiro y Buck, dando muestras de lo que es, un cobarde redomado, se arrebuja en el suelo, llorando, escondiéndose debajo de un carro, junto a una de sus ruedas)! Vamos, tire (y Jim dispara al suelo). Se baja Rufus, entre hiperdecepcionado y superindignado, del carro en el que, subido, había supervisado el desigual duelo y, llegando donde está su hijo, arrodillado, le escupe. Buck aprovecha para quitarle a uno de los presentes el revólver con intención de disparar a Jim, pero Rufus se le adelanta, le dispara y lo hiere de muerte. El padre se acerca y le dice a su hijo, moribundo: “Te lo dije. Te dije que lo haría; te lo dije, pero no me creíste. Te lo advertí, te lo advertí”. Y Buck muere sin terminar de decir “padre”. Tras este primer duelo, acaece el segundo, el de Rufus y el Mayor, en el que los dos, usando sus rifles, también perecen. Y, como todo lo que empieza termina,… finis coronat opus. Ángel Sáez García