Tomás Yerro 'Por las sendas del Quijote' en el Día del Libro
Publicado el 23/04/2021 a las 10:33
Se cumple el 405 aniversario de la muerte de Cervantes. Los navarros de todas las tendencias y campos del saber, tenemos muy reciente el fallecimiento del profesor y escritor Tomás Yerro, a quien se le han dedicado tantos y tan cálidos y elogiosos artículos en la prensa navarra. Poco más se puede decir que supere a lo ya destacado de su rica y versátil personalidad humana, profesional y solidaria.
Por ello, si las verdaderas tumbas de los buenos escritores son sus libros, ¿qué mejor legado que aquel que no se agota con el tiempo? La historia de los libros, tan bien contada por Irene Vallejo en su libro El infinito en un junco, merecedor del Premio Nacional de Ensayo 2020, es un patrimonio común que no podemos dejar caer en el olvido de las estanterías de las bibliotecas. Ahora que contamos con medios técnicos y diferentes formatos electrónicos, bien podemos celebrar este Día del Libro releyendo el Quijote en solitario o compartiendo su lectura en pequeños grupos en familia o con amigos. En el Círculo de Bellas Artes se celebrarán los actos conmemorativos que ya cuentan con una larga tradición: la lectura continuada del Quijote, en su vigesimoquinta edición. Este año será una lectura virtual, previa grabación. El poeta Francisco Brines, Premio Cervantes 2020, será el que iniciará la lectura. Habrá, entre los lectores, como es habitual, representantes de personas relevantes de la cultura, la política, el periodismo, del espectáculo y, sobre todo, de escritores.
Entre ellos queremos incluir a nuestro humanista navarro, Tomás Yerro. Lamentaremos no escucharle, con su modulada voz, el inicio o un fragmento de la lectura continuada del Quijote. Sin embargo, nos legó como antólogo un magnífico libro en dos volúmenes, titulado Por la senda de don Quijote en que recogió una Sinfonía quijotesca (1995-2005), subtítulo del libro, en tres movimientos: uno dedicado a ensayos, el segundo al relato y el tercero a la poesía, de muy diversos escritores de la literatura española contemporánea, que escribieron esos textos entre las fechas indicadas entre paréntesis. Cito a Tomás Yerro en el prólogo del primer volumen: “Tomando como punto de partida personajes, episodios o temas quijotescos, abordan cuestiones actuales y pasadas, personales y sociales, locales y universales”. Lo que pretendía, como seleccionador de los fragmentos de esos autores, no era sustituir la lectura del Quijote, sino contribuir a reforzar la lectura o relectura del inmortal libro. Y redescubrir la “eterna modernidad del Quijote” según el gran filólogo español, Ramón Menéndez Pidal, cita recogida por el antólogo.
Quizá, como navarros, nos puede interesar el color local del segundo volumen, más breve, en que Tomás Yerro recoge escritos de novelistas, poetas y ensayistas navarros sobre la inmortal obra. Nuestros autores ponen de manifiesto que Navarra ha colaborado con voz propia en el coro de las letras hispánicas que celebran el Quijote. Esta es una excelente selección y aportación del escritor lerinés y Premio Príncipe de Viana de 2019, a la cultura navarra. Un legado que le debemos y que quizá ha llegado el momento de leer o releer y así honrar su memoria junto a la de don Quijote. Hay una similitud entre la muerte de Alonso Quijano y la de Tomás: su bondad y aceptación serena de una muerte anunciada. En ese supremo instante se revela la grandeza del personaje cervantino y del personaje real:
«Ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño... Ya no soy Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de Bueno...»
Maialen Aguinaga Alfonso