Manifestaciones sindicales inofensivas
Publicado el 13/02/2021 a las 09:06
Suelo leer con interés los escritos del profesor Luis Sarriés, por su profundo conocimiento del mundo de la empresa y de las relaciones laborales. Por eso me ha sorprendido el primer párrafo de su artículo del viernes 12 de febrero, titulado Movilización sindical y transformación de las empresas, que contiene una mezcla de afirmaciones inexactas, por decirlo amablemente, y un pelín demagógicas. Decir que los sindicatos llevamos un año sin salir a la calle o imputarnos responsabilidad en que se hayan silenciado las demandas de miles de trabajadores del sector sanitario, en la ruina de miles de autónomos y en que millones de trabajadores hayan ido al paro, para terminar calificando de inofensivas las manifestaciones del 11 de febrero, me ha dejado perplejo.
Hemos salido a la calle cuando se ha podido y como se ha podido, teniendo en cuenta el confinamiento y las limitaciones del derecho de reunión y manifestación. Las reivindicaciones de los trabajadores sanitarios y de otros sectores esenciales no las ha silenciado nadie y, menos aún, las organizaciones sindicales, que hemos estado denunciando la falta de medidas de protección y las condiciones en las que han tenido que desempeñar su trabajo desde el minuto uno de la pandemia. Resulta agotador tener que decir esto a estas alturas.
Y de la ruina de autónomos y empresas o de la situación de paro de millones de trabajadores, creo sinceramente que no se nos puede hacer a los sindicatos el más mínimo reproche. Ahí están los ERTE de fuerza mayor, que hemos conseguido arrancar en duras negociaciones con el Gobierno de España y la patronal CEOE, y que precisamente están evitando el cierre masivo de empresas y la destrucción de millones de puestos de trabajo, las ayudas económicas y fiscales a las empresas, los complementos a trabajadores en ERTE con menores ingresos acordados en Navarra, el Ingreso Mínimo Vital y otras muchas medidas negociadas y acordadas.
Y en cuanto a lo inofensivo de nuestras manifestaciones, no quiero pensar que el profesor Sarriés esté insinuando que deberíamos salir a incendiar las calles o las empresas. Desde luego la vocación de la UGT no es ejercer de pirómano, ni buscar el caos. Nuestras actuaciones sindicales, y el profesor lo sabe o debería saberlo, siempre han ido encaminadas a apagar incendios, a buscar soluciones, a salvar empresas y empleos. Y aunque a veces no lo hayamos conseguido, hay ejemplos notables de los que nos sentimos orgullos, como Sunsundegui o Koxka, por citar algunos. Más allá de esas imputaciones, que me resultan injustas e inexplicables, comparto el fondo del artículo de Luis Sarriés, su acertadas indicaciones sobre el reto de la transformación de las empresas y la necesidad de formar a los trabajadores en competencias digitales. E igualmente suscribo su optimismo sobre el futuro del sector de automoción, si VW nos asigna un modelo eléctrico. Pero Sarriés también debería tener la generosidad de reconocer que, si finalmente se asigna a Landaben un coche eléctrico, como se han venido asignando hasta ahora otros modelos y cagas productivas, será gracias a los acuerdos que algunos sindicatos, y la UGT en particular, hemos ido negociando en esa planta, para hacerla cada vez más confortable, desde el punto de vista laboral, y más competitiva, desde la óptica productiva. Ya va siendo hora de que se reconozca el papel y el trabajo de los sindicatos o, al menos, de que se deje de denigrarlos.
Jesús Santos, Secretario General de la UGT de Navarra