Gracias Pablo
Actualizado el 14/02/2021 a las 14:57
Resulta admirable la capacidad de sacrificio de Pablo Iglesias. Cuando podría vivir una existencia plena, satisfactoria, democrática, feminista, progresista y reformista, en democracias consolidadas como Venezuela, Cuba o Irán, decide voluntariamente quedarse en este páramo, con el objeto, sin duda, de dedicar su vida a aliviar las penalidades de los desgraciados atrapados en esta dictadura. Además incrementa su sufrimiento autoinfligido consintiendo en formar parte del gobierno, y aceptando a regañadientes las prebendas y privilegios propios del cargo, aunque su intención es dinamitar el sistema desde dentro, liberándonos así del yugo fascista. ¿Acaso no lo veis, desagradecidos? Y qué decir de la flagelación de dejar su barrio para asentarse en una mansión entre empresarios, golfistas y otra gentuza. Gesto indeseado pero necesario para hacer creíble su loable estrategia. Vamos, que si no se te saltan las lágrimas ante tanto altruismo es que no tienes corazón. Facha que eres un facha. Detrás del gran hombre hay otros ejemplos igualmente admirables. Aquellos que habiendo nacido allende los mares, en ricas tierras pobladas por felices ciudadanos, se vienen aquí a malvivir. Y una vez acogidos, pueden por fin denunciar el fascismo del país que les paga sueldazos que nunca habrían soñado. Y qué decir de los que, no pudiendo soportar la represión, se ven forzados al exilio, aunque inexplicablemente no eligen la democracia venezolana, iraní o cubana. Pero se quedan cerca, eso sí. En una casita en Miami, EEUU, por ejemplo. País bastante facha desde el que continúan su incansable lucha a favor de los desheredados. Gracias Pablo y resto de mártires.