¿Por qué no escribo más de mentecatas/os? (II)
Actualizado el 08/02/2021 a las 10:48
(Sigue.) En España, durante los últimos días o jornadas (¿llamadas así por ser días de no hacer nada?), se han caído dos o tres aviones llenos de gente y eso no ha merecido ninguna dimisión. Lo han aceptado los políticos (y algunos crédulos ciudadanos) como algo inevitable. Pero, ¿era evitable? En los países de nuestro entorno, la Unión Europea, las cosas parece que van por los mismos derroteros. Pero, ¿en China? ¿Y en las antípodas, Australia y Nueva Zelanda? Comparas cifras de casos y de muertes y sientes, a partes iguales, sana envidia ajena y arrebol o bochorno propio. En España da lo mismo tener Gobierno que no tenerlo, pues muchos de sus miembros tienen miedo a llevar las riendas de sus respectivos departamentos, o sea, a tomar decisiones, que no pueden procrastinarse, porque tendrán consecuencias catastróficas. Tiempo al tiempo. Como lo que ocurrió ocurrirá, que dice a quien quiera leerlo el Eclesiastés, lo veremos como vimos y vemos. ¿Para qué sirven algunos ministros (ellas y ellos) si, cuando salen a la palestra, se hartan de meter la pata hasta el corvejón? Luego permanecen callados hasta que deciden volver al estrado para continuar marrando morrocotudamente. Y los ciudadanos con dos dedos de frente nos cabreamos con y por ellos con motivo, claro está, como el agua cristalina. Algunos ciudadanos estamos hasta más arriba de la coronilla de que, tras once meses de pandemia, los políticos, a los que les tiene que mover para serlo una evidente vocación de servicio; que, si existen, es para que nos solucionen nuestros problemas; en lugar de cumplir, a rajatabla, con ese inexcusable cometido, lo que hacen es crearnos más problemas y promover la polarización ideológica en la opinión pública y la publicada. (Continuará mañana.) Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com