La España oficial y la España real

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 14/01/2021 a las 08:11

Entre la España oficial y la real hay ya, tras solo un año de gobierno Sánchez, diferencias alarmantes. Veremos algunas. Ocurre algo así también en Venezuela o Cuba. Y como allí, aquí Sánchez tiene a su servicio las televisiones más influyentes para que creamos que la España verdadera es la oficial y que el Gobierno lo hace bien. En la España oficial, Sánchez nos ha salvado la vida a cientos de miles y nos ha hecho salir más fuertes. Su nota es un sobresaliente. En la España real, Sánchez miente también en la cifra de muertos. Su credibilidad es cero. Nos ha hecho salir en lo más alto de la ruina económica y del porcentaje de muertos. Ha huido de los féretros (y ha estado escondido en la Moncloa durante lo más crudo de la nevada). Un pésimo gestor, ineficaz, cobarde, farsante e irresponsable.

En la España oficial, Iglesias asumió como los valientes la gestión de las residencias de ancianos. En la real, no ha pisado una residencia ni se responsabiliza de la nefasta gestión ni de la mortandad de mayores. Otro que tal. Dios los crea y ellos se juntan. En la España oficial, el Gobierno pone su nombre en las cajas de vacunas porque él es quien nos salva la vida. En la real, esa operación muestra la indecencia de Sánchez: nos trata como Paulov a sus perros para hacernos segregar no saliva, sino agradecimiento y sumisión perruna. Se burla de nosotros, y como no nos respeta no merece nuestro respeto.

En la España oficial, el Gobierno progresista no deja a nadie atrás y no hay colas de hambre ni recortes como había con la derecha. En la real, progresan los cierres, los despidos y la pobreza, la sanidad ha empeorado brutalmente y Chivite y su tropa muestran su superioridad moral progresista subiéndose alegremente el sueldo. Pero no hay protestas, la calle es suya y reina el orden. Ardería si gobernase la derecha. En la España oficial, la política migratoria es progresista. En las Canarias, el Gobierno ha exhibido su nulidad y Marruecos se ha burlado de España por su Gobierno inepto.

En la España oficial Iglesias, Rufián y Otegui ayudan a Sánchez a traernos la verdadera democracia. En la España real, hoy hay menos democracia y libertad que ayer pero más que mañana: Sánchez maniata y permite atacar al Rey, vacía las instituciones, ataca la separación de poderes, la independencia judicial, la limitación del poder del Gobierno por parte del Parlamento, y las libertades (educativas) de los padres y de los ciudadanos (Ley de Memoria, “Ministerio de la Verdad”, prohibiciones múltiples ...). Un peligro público.

En la España la oficial, la ley Celaá respeta el español y mejora la calidad educativa y la libertad. En la real, esa ley margina al español en la enseñanza, quita el derecho a estudiar en el idioma materno, empuja a los alumnos a la vagancia y a la ignorancia, bajando aún más el nivel de la educación (el gobernante mentiroso necesita ignorantes, fáciles de manipular y engañar). Oculta que estudiar es además un deber y dificulta la igualdad de oportunidades, el ascenso social de los de abajo. Niega también la libertad de elección de los padres, y maleduca a los hijos sin respetar las creencias paternas.

En la oficial, los independentistas tienen responsabilidad y sentido de Estado, y apoyan unos presupuestos que mejoran a España y a Navarra. En la real, Sánchez-Chivite tienen satisfechos a los que quieren romper España y disolver Navarra en la “Republika Baska”. En la oficial, Sánchez y Chivite duermen a pierna suelta tras mentirnos y pactar con ERC, Podemos y Bildu. La España real y la Navarra real deberían despertar.

Rafael Berro Úriz

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