Cuando no tiembla el pulso

Rafael Berro úriz|

Publicado el 29/12/2020 a las 08:19

A veces personajes ilustres de la historia, en situaciones excepcionales, han dicho palabras solemnes que han pasado a la posteridad. Por ejemplo, Julio César al cruzar el Rubicón dijo “la suerte está echada”. O Napoleón antes de una batalla en Egipto, “desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan”. O Churchill en la segunda guerra mundial anunció a los ingleses “sangre, sudor y lágrimas”. Curiosamente, esas tres frases se pronunciaron en contextos de guerra. Y como nosotros estamos ahora en la guerra contra el virus, Chivite no ha querido ser menos que César, Napoleón o Churchill, y hace unos días nos dijo también su frase solemne que sin duda pasará a la posteridad: “No me va a temblar el pulso si he de tomar medidas más restrictivas en Navidad o Año Nuevo”. Solo los muy grandes son capaces de decir este tipo de cosas tan impactantes. Y efectivamente no le ha temblado y, no habiendo aumento de contagios (debe de ser una variante de la llamada “guerra preventiva”), nos ha prohibido recibir al año nuevo fuera de casa. El tono en el que lo dijo indica que está orgullosa de que no le tiemble el pulso para hacer ciertas cosas; en este caso para prohibirnos hacer algo que nos gusta. Los progres en el poder se olvidan del progre “prohibido prohibir” y nos llevan hacia el autoritario “prohibido todo, salvo lo que está expresamente permitido”. En realidad ya sabíamos lo de su no-temblor, porque no le había temblado el pulso para pactar los presupuestos con Bildu después de haber prometido solemnemente que no pactaría. Y tampoco le tembló para hacer Consejero de su gobierno a Ayerdi después de haberlo criticado y desacreditado en la legislatura anterior. Ni le tembló con tal de ser presidenta a la hora de unirse al cuatripartito tras despotricar contra él en la legislatura pasada. Ni tampoco le tembló para hinchar con puestos innecesarios su tinglado de gobierno y malgastar así seis millones y medio de euros de nuestros impuestos en la legislatura. Ni le ha temblado para subirse con sus socios el sueldo mientras la mayoría de los navarros se empobrece. Ha presumido de que no le tiembla el pulso, pero en todos estos ejemplos eso no es una virtud política sino todo lo contrario.

En cambio sí parece que le tembló ante la posibilidad de hacer lo contrario: de cumplir la palabra dada, de ser coherente con lo dicho, de no engañar, de administrar con austeridad los impuestos que pagamos, o de aceptar la generosísima oferta que le hizo Javier Esparza de apoyar sus presupuestos incondicionalmente si no los pactaba con Bildu. Este tipo de cosas deben de provocarle temblores tan insoportables que le resulta imposible hacerlas. Si todo ocurriera al revés, si le temblara el pulso para lo que no le tiembla y no le temblara para lo que le tiembla, la presidenta sería una buena política, y además sería mucho mejor para Navarra. Pero es lo que hay con el PSN sanchista. ¿Qué cosas puede uno hacer bien si no le tiembla el pulso? No es fácil decir muchas: puede dedicarse al tiro con pistola o con arco, a bordar, a dibujar retratos, a restaurar cuadros, a la cirugía, puede ser relojero, o camarero y servir bebidas y llevarlas en una bandeja ... Seguramente haya más. Sería mucho mejor para todos si Chivite diera un giro en su vida profesional y encaminara su actividad hacia alguna de esas cosas que requieren que a uno no le tiemble el pulso. Y como estamos en Navidad y fin de año y es tiempo de buenos sentimientos y de buenos propósitos, hagamos ya el firme propósito de empujarle con nuestros votos a que cambie de actividad y pase de la política a alguna de esas otras en las que sea un requisito tener buen pulso.


Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora