Destellos por Navidad
Publicado el 27/12/2020 a las 08:52
No hemos aprendido nada. Nueve meses tirados a la basura. Y parece que no somos conscientes de que durante estas Navidades más de 900 personas (solo en Navarra) no se sentaron a cenar con nosotros por Nochebuena. Y no porque Illa nos diga que legalmente nos podamos juntar un máximo 10 de personas.
¿Dónde queda la legalidad cuando lo que está en juego es la vida? Seamos responsables. Que nos juntamos cinco, pues cinco, que cuatro, pues cuatro… Que somos tres, pues tres. Ya llegará el momento en el que nos volvamos a juntar todos. No seamos inconscientes y por estar estas fechas con nueve personas más, las próximas fiestas tengamos que estar tres o cuatro, porque no nos quede otra.
Nosotros en casa estuvimos los cuatro. En vez de estar en dos mesas, con una, en vez de dos o tres juegos de sobremesa uno como mucho y echamos más en falta que nunca el teatrillo que solía organizar mi tía (teatralizado la Huída a Egipto) para hacerlo delante de la familia donde Herodes era el personaje que más calaba, ya lo hiciera mi tío o yo mismo (según el año). Mi hermano solía hacer de San José, y mis primas se repartían el papel de María y el del ángel anunciador. ¡Hasta los abuelos se tenían que llevar las gafas no fuera que de repente se les plantara un manto sobre la cabeza y tuvieran que leer el papel que se les pasaba solo segundos antes de que les llegara el turno para que la escena tuviera casi más personajes que espectadores!
Este año, mi hermano me dijo que quería que fuéramos él y yo los que preparásemos la cena de Nochebuena. Y estoy seguro de que, al igual que a mí, Facebook les ha dicho que ha sido un año fabuloso. Por si no habían caído en la cuenta, les ha enseñado un par de fotos aleatorias en las que aparecen muy sonrientes. ¿Pero ha sido así este 2020? Posiblemente no (o sí), un montón de “me gusta” en historias con final abierto. Este próximo año, ante todo, toca cuidarnos los unos a los otros. Con mucho amor, pero del bueno. Y no tiene por qué ser del romántico, que un abrazo de tu madre no tiene precio. Y toca pedir salud, mucha, a montones. Yo, personalmente, al 2021 le pido pasármelo bien y tener muchas anécdotas que no se puedan resumir en 280 caracteres. Que sean, si la Covid y el toque de queda lo permiten, de esas anécdotas que empiezan con un par de cañas a las 22 h y acaban a las 10 h (pero de la mañana siguiente), con unos cuantos euros de menos en los bolsillos y unos botellines de más, vacíos, en la barra (o en la terraza) del bar (según la ley). Ojalá se nos dé muy bien el año. Recuerden: mejor arrepentirse de lo que se ha hecho que de lo que no. Que si estas líneas están llenas de gente sonriendo es porque este años nos reiremos a carcajadas.
Pero hoy, y antes de terminar, me gustaría dar las gracias a todas las personas que han estado en mi vida (y me la han hecho más agradable) desde que empezara el confinamiento el pasado 13 de marzo hasta hoy. El destello es un resplandor vivo de luz intensa, así que, seamos cristianos o no, que sepamos que Jesús ha nacido en Belén y que él es quien hizo brillar esa noche tan especial. ¡Muy feliz Navidad, familia, eguberri on!
José Julio Aranaz ascunce