Salvemos entre todos la Navidad del año que viene
Publicado el 08/12/2020 a las 09:58
No han leído mal, no. He titulado este escrito apelando a la Navidad de 2021, a diciembre del próximo año. ¿Que por qué? Porque creo que todavía no somos conscientes ni hemos hecho el ejercicio de pensar que la no celebración de esta Navidad 2020 nos va a permitir celebrar la siguiente. Y todas las que vendrán - esperemos-. Desde hace días llevamos escuchando y leyendo en los medios las distintas directrices, nada claras aunque tampoco nos sorprende a estas alturas de pandemia y de desastre de gestión, tanto a nivel nacional como autonómico, que nos tienen desconcertados perdidos. Por no hablar de las respuestas de ciertos dirigentes cuando se intenta despejar esa maraña que han creado, se ve claramente con el hecho de poder desplazarse a reuniones con familiares y “allegados”. ¿Pero a quién considero allegado? Mi primo de Badajoz es mi familiar, no mi allegado. Y si partimos de la premisa de que en un hogar navarro no pueden concurrir más de dos núcleos familiares, ¿mi primo de Badajoz? Pues se tiene que quedar en Badajoz, claro que sí. Con su mujer y sus dos hijos.
Ya está bien de la picaresca nacional que está saltando en distintas conversaciones con el trasfondo de “A ver quién va a ir casa por casa en Nochebuena controlando si con la abuela somos cuatro núcleos o si estamos 12 en la mesa en vez de 10”. Qué pronto se nos olvida la basura de año que llevamos arrastrando desde marzo. Porque quien no haya padecido el virus en primera, segunda o tercera persona, ha tenido a un familiar en la UCI, o ha visto peligrar su puesto de trabajo. O, peor, aún. Ha perdido a su padre de 72 años y se ha quedado en la calle porque su empresa no ha aguantado este envite.
Por favor, sé que si sale Pedro Sánchez en la televisión apelando a la responsabilidad individual y colectiva de cada cual se le va a hacer más caso, espero. Pero es que no tendríamos que esperar a que ningún Pedro Sánchez de turno nos dijera nada para celebrar estas Navidades. Quédense en casa, con quienes conviven y comparten cubiertos cada día -y aire-. Véanse en la calle y bien abrigados, con las correspondientes mascarillas, con amigos, allegados o lo que les dé la real gana. Pero no corramos más riesgos. Riesgos innecesarios que nos llevarán a no poder celebrar esas Navidades 2021 con la mesa a rebosar y las sillas completas. Hagamos por una vez en todo este año el mayor ejercicio de empatía que conozcan. No estamos exagerando, trabajo en un hospital y estamos mordiéndonos las uñas cada vez que escuchamos hablar de la tercera ola. No queremos ver morir a nadie más. No por esto. No por quienes se creen que esto forma parte todavía del guión de una serie de Netflix.
Quédense en casa. Coman y beban. Y sueñen con que de todos los malos sueños uno acaba despertando. Tarde o temprano.