Pensar en algo más

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 05/12/2020 a las 08:55

Preocupados como estamos por la salud y la economía, si alguien nos recuerda la Constitución y su día quizás le diremos que bien, pero que no estemos para pensar en esas cosas. Sería comprensible, pero sería también como no preocuparnos si nos dicen que alguien está haciendo destrozos en nuestra casa. Porque algo así está ocurriendo en la Casa común que es la Constitución, y no es necesario ser arquitecto para verlo. Sánchez ha elegido como socios a los que quieren derribar la Casa. Iglesias quiere hacerlo porque le molaría ser un Chávez, un Maduro, un Lenin del siglo XXI, llevar a España desde la monarquía con libertades en la que vivimos o vivíamos hasta una República autoritaria. Ha ayudado a los déspotas venezolanos a recorrer ese camino y sabe qué pasos hay que dar y en ello está. Los independentistas y proetarras aborrecen la Constitución que se basa en la indisoluble unidad de España. Pero ser socios significa ayudarse. A Sánchez le ayudan a estar en el Gobierno y él les ayuda políticamente en sus proyectos. Pero quien elige como socios a enemigos de la Constitución y los apoya, ¿es enemigo de? Lo es porque su plan político es esencialmente Pedro Sánchez en el poder (o como él dice “mi Persona”). Mipersona desconoce los principios morales. Kant decía que un principio moral básico es “trata a los demás como fines, no como medios”. O sea “respeta su libertad, no los manipules, no los utilices, no los sometas a tu voluntad”. Para el amoral Mipersona, ni los españoles ni España somos fines. Somos solo medios para un único fin que es Él en el poder.

Mipersona ha de estar necesariamente en contra de la monarquía, porque cuando se mira al espejo y se pregunta “¿hay alguien más guapo que yo?”, el espejito mágico dice “Sí, más guapo, más alto y con mucho más prestigio que tú: el Rey”. Y claro, chincha y rabia. Además, a un ególatra no le gusta una Constitución que limita su poder y afirma nuestras libertades. Le gusta el poder total, “el Estado soy yo”. Para evitar que se limite su poder, intenta someter al poder judicial: nombrar Fiscal General a su ministra Delgado, elegir él y sus socios al Consejo General del Poder Judicial, impedirle actuar si está en prórroga . Así, si un juez pide imputar a Iglesias o a otros socios, se puede frenar la imputación. O así Ábalos puede estar tranquilo tras mentir repetidas veces sobre su noche en Barajas -pese a estar vetada por Europa- con su amiga la chavista Delçy Rodríguez, y tras haberle ayudado a guardar cuarenta maletas en España sin el control de la aduana. ¿Cargadas de? ¿Para quién? Si fuéramos ciudadanos y no súbditos de Mipersona tendríamos derecho a saberlo. Además, con el estado de alarma semianual en vez de quincenal, el Congreso apenas le controla y le limita. La libertad de otros es insufrible para un déspota. Por eso la ley Celaá borra el artículo 27 que reconoce la libertad de los padres para elegir y que sus hijos sean educados de acuerdo con sus convicciones. Con él en el poder, los hijos no son de los padres, sino del Estado, de su dueño Mipersona. Por eso también la “Ley de Memoria democrática”, que le permite imponernos como verdad obligatoria sobre el pasado lo que él decida. Por eso tanta mentira, porque su norma es decir y hacer en todo momento lo que le sirva para tener el poder. Por eso la Comisión contra las falsas noticias, en la que el gobierno mentiroso podrá censurar las verdades que estropeen su imagen. Y más. Ya hace mucho, un PSOE leal a la Constitución, el de la gestora de Juan Fernández, vio lo dañino que podía ser Sánchez y quiso acabar políticamente con él, pero él acabó con el PSOE decente. De aquellos polvos, estos lodos. Los lodos de aquí: el PSN y la Presidenta sanchistas. Con parecidos principios que Mipersona.

Rafael Berro Úriz

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