El virus de la soledad

Laura Prats Torrades|

Actualizado el 05/12/2020 a las 09:01

Con el confinamiento los pueblos pequeños se están ahogando. Hay mucha gente mayor y sola que únicamente puede salir para comprar comida, si es que tienen la suerte de contar con una tienda cerca, ya que muchos no disponen de un vehículo ni de carné de conducir.  En las ciudades la gente se ha enfadado porque no se pueden ir durante un par de días a la semana para desconectar del caos, incluso teniendo mil distracciones: centros comerciales, cinemas… pero los sitios más pequeños, a veces no tienen ni una simple panadería.  Lo único que podía hacer la gente mayor era ir al centro cívico a socializar, ahora cerrado. Al bar a leer el periódico; cerrado. A la iglesia los domingos; cerrado. Los fines de semana no pueden visitarlos los hijos ni los nietos. Si el virus no acaba con los abuelos y las abuelas, lo hará la soledad. 

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