Damnificada por una clínica dental
Publicado el 27/11/2020 a las 08:47
La que escribe es una antigua clienta de una clínica dental de Pamplona. Escribo estas líneas para que nadie llegue a sufrir lo que una servidora ha padecido. Acudo a la clínica dental por primera vez en diciembre del año 2012. La señora que la regenta , cuya placa luce en la puerta - a día de hoy sigue ahí-, me propone un presupuesto que asciende a 15.232 €. Me sugiere acudir con ella al banco con el que tiene un concierto. Vamos y firmo el préstamo sin intereses del total prefijado. Cada mes y durante 16 meses abono 952 € . Ella ya ha cobrado. El tratamiento se prolonga hasta el año pasado colocándome implantes en los años 2016 y 2017. Durante el año 2019 sigo acudiendo a su consulta porque el tratamiento no finaliza. Continúo confiando a pesar de la excesiva demora en el proceso: 7 años y todavía no se acaba. Durante ese tiempo acudo a citas, unas veces me atiende y otras no. Después de ponerme los implantes en la parte superior derecha, me abre la encía en cinco ocasiones porque “mi encía crece por encima de los implantes” (¿?). Cuál es mi sorpresa cuando veo que la clínica ha cerrado. Ya no ha seguido en contacto conmigo. Ya no hay referencias de esta señora por ningún sitio, no puedo creer lo que está pasando. No doy crédito a que alguien pueda estafar de esa manera. Este año consulto a profesionales contrastados que me dicen que me tengo que quitar todo lo que esta señora ha introducido en mi boca. Gracias a una pésima praxis , una servidora sufre el robo de 15.232 € . No es solamente la estafa del dinero, sino el cómo lo ha hecho: ha jugado con mi salud, ha hurgado en los huesos de mi cara, me ha abierto la encía 5 veces, he tomado antibióticos y antiinflamatorios... No es agradable para nadie. Algo más que la mera estafa trasciende en mí. Tengo que enfrentarme nuevamente a un duro proceso. Ahora no puedo acceder a ponerme implantes por dos cuestiones: una, porque ya no tengo dinero - el tratamiento se lo pagué a ella- y otra porque no estoy dispuesta a pasar de nuevo por una operación de ese calibre. Intento recobrar fuerzas para poder expresar, como en este escrito, mi disgusto, mi malestar, mi rabia y el odio, sentimiento que no conocía y que ha aflorado dentro de mí. Porque jamás me ha gustado el refrán que decía mi madre y que, desgraciadamente, en este caso se me antoja adecuado: “Piensa mal y acertarás”.
M. Ángeles Echagüe Alcalde