¡No en mi buzón!
Publicado el 26/11/2020 a las 08:12
Desde hace unos cuantos años tengo un cartel bilingüe en mi buzón que dice: “Propaganda no, gracias. Propagandarik ez, ezkerrik asko” . Por lo general lo respetan y funciona. Pero el otro día me encontré el buzón lleno de propaganda de electrodomésticos con sus descuentos del black fraude ( no es un error, lo he puesto con toda la intención del mundo). Revistas de hipermercados publicitando todo tipo de comida ( y lo entiendo, la mayoría de la población estamos famélicos y desnutridos y necesitamos comer lo máximo posible en Navidades para poder sobrevivir el resto del año, es cuestión de supervivencia, será una reminiscencia genética de nuestros ancestros tal vez). Un revistón de 84 páginas de juguetes en un papel semiplastificado repleto de tintas de colores de dudosa reciclabilidad que te hacen sentirte mal padre si no le compras a tus hijos esos juguetes de moda tan vitales para su existencia. Eso sí, en portada la frase “La magia de la Navidad”. Señores, ¡están estrangulando la magia de la Navidad!
Yo creía que la Navidad era un tiempo para estar en familia, disfrutar de ella, agradecer a la vida lo que tienes y reflexionar sobre lo que les falta a otros e intentar hacer un mundo un poquito mejor. Esto no es del todo cierto porque lo practico pero no sólo en Navidades sino durante todo el año. Y se lo recomiendo. Desde que me desenganché de las Navidades comerciales inducidas me siento más libre. Navidades que, por si no se han dado cuenta, cada vez duran más... ¿Ahora empiezan con el Black fraude y terminan con las rebajas de enero? No lo sé porque realmente me da igual, ya no formo parte de este teatro fagocitador de voluntades.
Volviendo a mi cartel de “Propaganda no, gracias” y viendo que no se entiende bien he decidido ponerlo en esperanto, pero mientras tanto les cuento qué me llevó a poner este insignificante cartelito hecho a mano en mi buzón. Fui consciente de que correr desenfrenadamente detrás de ofertas que en muchos casos no necesitamos nos genera un estrés y nos obliga a vivir a una velocidad innecesaria, insana y adictiva. Fui consciente de que es un auténtico despilfarro la avalancha publicitaria que rebosan nuestros buzones... Toneladas de papel para ofrecer productos más baratos que atraen a clientes como la miel a las moscas. Por cierto, toneladas de papel que tenemos que pagar entre todos los ciudadanos para que sea reciclado porque al cerrar China la entrada de plásticos y papel a su país, aquí ya no tiene valor. Pero este es otro tema. Me centro. Fui consciente de que lo que a ti te sale más barato, lo pagan otros. Si es que ya lo dice el refrán que “Nadie da duros a cuatro pesetas” . Fui consciente que comprar en grandes superficies mata la vida de los pequeños comercios y de los barrios. Fui consciente de que hacer compras con cabeza y comprando productos de cercanía, pagando un precio justo, crea puestos de trabajo dignos en tu zona. Y eso me hace sentirme libre y me empodera. Y, además, descubrí que esta actividad no está prohibida. Uno puede elegir y decidir comprar y favorecer una economía sostenible, equilibrada, justa.
Por todas estas razones les animo a que se desmarquen porque los que vienen detrás lo valen. Y yo sigo como como antes, diciendo: “No en mi nombre, no en mi buzón”.
Ana Malón Irurita