La deriva española
Publicado el 26/11/2020 a las 08:11
Mucho se ha comentado y va para largo la epidemia de coronavirus o Covid-19 que está padeciendo el mundo. Ya escribí sobre el tema en enero y febrero. Ni Sánchez, Simón o Illa salieron airosos - y aquí no pasa nada-. Los políticos responsables no salieron fortalecidos...
Y ahora llega en medio de esta pandemia mundial la “ley Celaá” convocada desde la Plataforma Más Plurales, aprobada en el Congreso por un solo voto favorable, que ha causado no un debate sino una bronca monumental. Sale adelante la norma que ataca a la educación especial y destierra el castellano en la enseñanza como lengua vehicular castellana o español oficial. Los partidos que han expresado su voto afirmativo son PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, Más País-Equo y Compromís. En contra, el PP, Vox, Ciudadanos, la CUP, Coalición Canaria, UPN, Foro Asturias y Partido Regionalista Cántabro, mientras que Bildu, Junts per Catalunya, BNG o Teruel Existe se han abstenido -VOX la consideró de traición y Ana Oramas C.C. dijo que “esta Ley tiene los días contados”. Pues bien, los grupos políticos, me gusten o no, los respeto. Pero separatistas o pro etarras, no. Diputados de PSOE, Unidas Podemo y ERC, con la ministra Isabel Celaá, aplaudieron varios minutos mientras en la oposición el “debate” acabó con gritos de “libertad”. Y con toda razón.
Queda bastante claro que la “ley Celaá” es un inicio de suprimir el castellano a nivel general con el “placet” de vascos y catalanes radicales. No lo conseguirán. Es la lengua vehicular de 19 países latinoamericanos. La cuarta lengua más hablada del mundo con 534, 3 millones de hispanoparlantes, después del inglés, chino mandarín y el hindi y se prevé que en el 2050 sea la segunda, sin olvidar nunca la cultura de lenguas secundarias. En China, Mao Ze Dong obligó a todos los chinos a hablar el mandarín, sin prohibir otros idiomas. En 1977, muerto Mao le sustituyó el aperturista Deng Xiaoping y en materia lingüística respetó siempre el mandarín.
Que tomen buena nota de que el español no desaparecerá. Es riquísimo y existen muchas palabras para decir lo mismo. Nunca en mis escritos verán la palabra “arrancar” para definir iniciará, comenzará, empezará, proseguirá, inaugurará, etc.
He viajado por los cinco continentes, estado en más de 110 países, “pateando” cuatro idiomas y en mi caso no tengo tiempo ya para aprender más. El vascuence forma parte de nuestra cultura y lo defiendo, aprendí lo que pude y no deja de ser un idioma rico pero regional. De todas maneras, el responsable de tanto caos es el presidente Sánchez y el grupo de sanchistas. Nadie más. Decirle a la señora Celaá una última cosa: los padres deciden la educación de sus hijos. No el Gobierno.
Pedro Bueno Martínez