Educación inclusiva y especializada

Francisco Goya Santesteban|

Publicado el 25/11/2020 a las 08:24

Soy paralítico cerebral. La parálisis cerebral no es una enfermedad rara, es relativamente frecuente (de hecho su prevalencia ha aumentado en los últimos años en España). Sí es un trastorno que puede resultar muy incapacitante. El que lo sea o no dependerá de varios factores: la gravedad de la lesión, las estructuras cerebrales afectadas y también del contexto donde la niña o el niño con discapacidad se desarrolle.

Esta afirmación posiblemente resulte válida para muchas otras discapacidades y tipos. Yo, gracias al empeño de mis padres, al convencimiento de mi neuropediatra (un grandísimo profesional que insistió para que acudiese a un colegio normalizado) y al apoyo constante de mi familia y amigos pude estudiar en un colegio normalizado: cuando lo necesité se realizaron con naturalidad las adaptaciones y apoyos que necesité, dentro de la misma aula por los propios profesores y compañeros (por ejemplo, en educación física o en las antiguas “plásticas”). Siempre he considerado que el hecho de acudir a clase con mi hermano gemelo, con mis compañeros, aunque no pudiese realizar las mismas cosas que ellos o correr en el patio como ellos, me ayudó a lograr lo que hoy he logrado: una vida independiente, un trabajo, unos estudios universitarios y sobre todo una visión del mundo en el que lo que importan son las personas, lo que son, no lo que consiguen. En estos días en los que con la aprobación de la nueva Ley de Educación hay tanto ruido y se mezclan tantas cosas, yo puedo contar que gracias a haber asistido a una educación normalizada, tanto en mi etapa escolar como en la universidad, hoy puedo tener una vida independiente y autónoma. Pero soy muy consciente de que mi caso no ha sido hasta ahora el habitual, muy poca gente con discapacidades graves como la mía acudía al colegio o a la universidad.

Los colegios de educación especial hoy siguen siendo necesarios y lo seguirán siendo en el futuro. Desde mi punto de vista ambos modelos no son excluyentes, cada persona, cada niño o niña necesitará unos apoyos concretos y nada de esto tiene que ver con la ideología de cada uno de nosotros/as. La obligación de cualquier gobierno es favorecer que cada persona pueda obtener su máximo potencial, no creo que convengan los guetos, pero tampoco discriminar a quienes no puedan alcanzar unos determinados estándares. Tanto la educación especializada como la inclusiva deberían tener cabida en una sociedad que pretenda estar cohesionada y no dejar a nadie atrás.


Francisco Goya Santesteban

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