Cuando las barbas de tu vecino…

María Pilar Ripa San Miguel|

Publicado el 19/11/2020 a las 08:30

Dice el dicho popular que cuando las barbas de tu vecino veas pelar pon las tuyas a remojar, porque serás el siguiente. Estos días asistimos al debate de la nueva ley de educación, también llamada Lomloe o Ley Celaá y observo con perplejidad cómo la red concertada se revuelve mientras la pública permanece callada.

No tengo hijos con lo cual algunos podrían decirme: “Y a ti qué te importa”. Pues mira por donde que sí me importa porque las escuelas no sólo educan niños, educan ciudadanos. Es decir: la sociedad futura será comandada por los que hoy van a la escuela, ya sea pública o concertada. Por eso entiendo el temor de los padres que llevan a sus hijos al sistema concertado pero no comprendo que los que los llevan al público no se sientan también concernidos. Al fin y al cabo la ley es un bodrio y no porque vaya contra la concertada sino porque anima a “vuestros hijos” a tocarse las narices, por decirlo suavemente, mientras les adoctrinan y manipulan. Con esta ley pueden salir de la escuela chavales medio analfabetos pero con título, perfectamente moldeables.

Hoy es la escuela privada la que pierde, mañana será la pública. Si se recortan derechos y libertades, perdemos todos. Los únicos que no pierden nunca son los que tienen suficientes medios para llevar a sus hijos a donde les dé la gana. ¿Cómo van a financiar la escuela pública si cuesta casi el doble que la concertada y ya hoy apenas tienen medios para hacerlo? El problema no es el dinero, ni el que “los ricos” lleven a sus hijos a la concertada. El problema son los valores que venden en la concertada y que no gusta a los políticos que gobiernan nuestro país. No les gusta la religión católica porque les enfrenta con sus propias contradicciones, porque enseña a los jóvenes y niños a pensar en libertad, porque no son capaces de buscar la unidad sino el rechazo al que piensa diferente. No les gustan los valores que enseñan en la concertada porque no van con su idea de libertinaje e “ideología” de género, porque enseñan a amar de verdad al diferente pero no imponen el cómo. Porque a nuestros gobernantes les puede el prejuicio y el resentimiento.

Siempre fui a la pública y me fue bien, es lo que tiene vivir en un pueblo. Aunque eran otros tiempos. Me gusta la pública pero no la deriva que está tomando. Animo a los padres que llevan a sus hijos a la escuela pública a que se unan a los de la concertada en la manifestación del domingo porque hoy son los perjudicados, mañana serán ellos y la sociedad entera. Sospechad de los que imponen a otros un tipo de enseñanza y llevan a sus hijos a otra. De los que dicen una cosa y hacen la contraria. En sus manos está cómo quieren que eduquen a sus hijos

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