Erripagaña. 10 Años de barrio olvidado
Actualizado el 25/10/2020 a las 11:39
Ya han pasado 10 años desde la llegada de los primeros vecinos y vecinas al barrio. 10 años en los que Erripagaña ha pasado de ser un campo de cereal, a tener una previsión de alojar a más de 16.000 vecinos y vecinas. 10 años en los que el ayuntamiento de Burlada, por poner un ejemplo, ha pasado de ser uno de los ayuntamientos más endeudados de Navarra, a estar saneado gracias a Erripagaña; no lo decimos nosotros lo dijo el anterior alcalde y la Cámara de Comptos hace unos meses. Pero eso sí, 10 años sin que ninguno de los ayuntamientos de los que se compone el barrio, Pamplona, Burlada, Egüés y Huarte, hayan realizado, ni tengan prevista, ningún tipo de inversión. 10 años en los que han ingresado decenas de millones de euros de la venta de suelos y promociones y cientos de miles de euros de la contribución de los vecinos y vecinas. 10 años en los que el mayor gasto anual municipal en el barrio, volvemos a Burlada por ser quien más superficie y población posee, es la contratación de la jardinería por 39.000€ al año, según los presupuestos de 2018. ¿Y las inversiones? Eso les llevamos preguntando a los ayuntamientos desde la asociación estos últimos años, no tantos como 10, pero casi. Desde la Asociación de Vecinos y Vecinas de Erripagaña ya estamos cansados de este ninguneo, de esta falta de implicación, de esta dejadez y queremos que de una vez por todas se defina una hoja de ruta de inversiones. Si para que esto suceda debemos ser un único ente administrativo se tendrá que hablar, votar o decidir de alguna manera. No tenemos clara la fórmula, pero se deben dar pasos sí o sí para que los más de 16.000 vecinos y vecinas que va a tener el barrio no estemos olvidados sin ningún servicio siendo un barrio dormitorio. Un barrio que cuenta con 96.883 metros cuadrados para instalaciones deportivas, sanitarias, centros educativos o para otros usos como bibliotecas. Dotaciones y servicios sobre papel, que sirvieron para maximizar los números de pisos a construir, para que las constructoras y promotoras nos vendieran un barrio idílico lleno de servicios con el objetivo compartido entre ayuntamientos y constructoras de sacar el máximo rendimiento económico posible. Esperamos que no tengan que pasar otros 10 años para que las administraciones se pongan las pilas. Que no pasen otros 10 años para que los vecinos y vecinas podamos tener una biblioteca, un centro juvenil, un polideportivo o cualquier dotación pública que haga que sea un barrio y no simplemente la gallina de los huevos de oro, dejando el problema ahí para el siguiente.