Sanidad navarra y sentido común, por favor

Javier M. Elizondo Osés|

Publicado el 12/10/2020 a las 08:20

Todavía no salgo de mi asombro. Este pasado lunes, 5 de octubre, el Ayuntamiento de Funes, (población de la Ribera Alta de Navarra con casi 2.500 vecinos -nada más y nada menos-), recibió la noticia respecto a que se le retiraba de su ambulatorio local, el único médico que tenía (ya se le retiró otro anteriormente), quedándose solo con el servicio de enfermería. La atención presencial pasaba a hacerse, exclusivamente, en el centro médico de la zona básica de salud, ubicado en la población de Peralta, a 3 kilómetros de distancia. La razón esgrimida para tamaña imposición - al parecer, “con nocturnidad y alevosía”, sin ningún contacto previo con ese ayuntamiento-, se basa en la escueta frase “escasez de médicos”… Y el Ayuntamiento de Funes reacciona positivamente ante esta sinrazón (primero poner las medidas de apoyo a la población, y luego protestar) poniendo un servicio de taxi, pagado por el propio pueblo, a disposición de los vecinos que no puedan desplazarse con vehículo propio. Un ejemplo más de cómo las entidades locales, que están al tanto de los problemas de sus vecinos y “pisan barro”, están en materia de previsión y reacción por encima de disposiciones emanadas desde “altos despachos” de autoridades sanitarias, condicionadas por “altas instancias políticas”.

La explicación dada de “escasez de médicos” es risible, desde el punto de vista de personal disponible, en un país donde los facultativos están haciendo las maletas para buscarse las alubias por otros lares. Si hay “escasez de médicos” sólo puede obedecer a falta de presupuestos, falta de previsión y negligencia por parte de quien dirige políticamente. Y digo estas últimas duras palabras (aunque les va a dar igual), porque hemos estado viendo pasar los meses veraniegos sin que -sabiendo todos que vendría una nueva fase de contagios, probablemente más dura- se haya hecho nada al respecto de potenciar el personal de atención primaria. Ya sé que, por desgracia, las responsabilidades no se admiten en los estamentos políticos, pero debiera caérseles la cara de vergüenza (si todavía tienen algo) de ir a la gente que paga sus impuestos escrupulosamente a contarles milongas, que no demuestran más que una falta de respeto y total prepotencia hacia ellos. Hacia los que les pagan sus sueldos políticos (e incluyo a todas las personas designadas a dedo por filiación política, en los puestos clave y menos clave, “que no dan el clavo” por su incompetencia manifiesta, como pasa en todos los sectores de la administración pública y “casi” pública).

En este caso que comento, estamos hablando de un pueblo confinado con anulación estricta de su movilidad externa (no solo los controles de vías principales, sino grandes rocas de escollera interceptando los caminos),para evitar la propagación de contagios, al que se le impone por el “artículo 33” la necesidad de moverse entre pueblos para poder ser atendido presencialmente. Impongo la “no movilidad”, para, a renglón seguido, obligar a ella. Todo un despropósito.

No creo en la “escasez de médicos”. Lo que habrá, con toda seguridad, es la escasez de dinero para las contrataciones necesarias (que debieran haberse hecho, ya, hace meses… por no decir que ya debiéramos contar con esa potenciación de la atención sanitaria desde hace mucho tiempo atrás). Pues bien, ahí están los “señorones/as” políticos/as para conseguirlo. Sólo con lo devenido de inflar el estamento de gobierno, para dar curso a las demandas por apoyos políticos, tienen dinero (anual) como para poder contratar a muchísimos sanitarios, reforzando las áreas básicas de salud. Eliminen de un golpe el conglomerado político excedente (directos y devenidos en “directorías”, asesores y diversa tropa) y ya tienen resuelto el problema. Estoy soñando, ¿verdad? Pues ya va siendo hora de que nos pongamos las pilas para atajar tanto despropósito y desvergüenza. Y que nadie intente ver sesgos políticos en mi carta (me tengo que atener a la realidad actual), pues mi opinión enmarca “a todos los credos”. Mi sincera opinión sobre todos ellos, no la expreso aquí en palabras, porque muchos de esos representantes, y otros afines (de esos credos), están siempre viviendo en horario “infantiloide”. Y me pueden multar por ello.

Javier M. Elizondo Osés

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora