Agur, adiós, Javier Pagola
Publicado el 12/10/2020 a las 08:25
Se me ha muerto mi mejor amigo. Mis entrañas lloran. Mi corazón gime mientras contempla su última foto. Javier, se ha ido tan pronto, tan deprisa… Sus mensajes aún calientan mi teléfono móvil. Hablaba de pájaros, de tangos, de alegría, arte, belleza, trascendencia y de su abuelo liberal. Se me ha muerto mi mejor amigo. Fiel confidente. Compañero de mil luchas y batallas perdidas. Siempre ganaba su corazón desbordante de acción y utopía.
Con una sonrisa, un cariñico, un musu, ha acompañado hasta a la soledad más sola. Consecuente hasta las raíces con una ética de justicia, paz y amor. Con fe en Jesús de Nazareth siempre quiso ser un hombre para los demás. Y lo ha conseguido. Se me ha muerto mi mejor amigo.
Pero Javier Pagola, mi mejor amigo, ha muerto en su Pamplona/Iruña, en su Nafarroa/ Navarra a la que tanto quería. Fiel también a su tierra. Aprendió sus dos lenguas a las que amaba por igual. Aprendió y recorrió sus paisajes por mil caminos. Caminante de la vida se hizo camino amoroso paso a paso: de Orreaga a Tudela. De Aralar a Moncayo. De Elizondo a Eunate. Bajo sus pies hablaban el agua, la hierba, el pájaro, el roble, el chopo y los hayedos. La naturaleza toda. Nos deja para siempre su palabra. Su ejemplo de vida y muerte. Su amor. Temblorosamente me atrevo a repetir los versos de Quevedo: “Serán ceniza, mas tendrá sentido. Polvo serán, mas polvo enamorado”.
En este otoño que asoma mi corazón le llora. Eskerrik asko, Javier. Agur. Adiós. Sigue queriéndonos siempre.
Maribel Murillo Urcelay
