Eco-evolución
Actualizado el 10/10/2020 a las 08:30
Leo con cierto recelo ciertas opiniones vertidas sobre la instalación de parques fotovoltaicos alrededor de la cuenca de Pamplona, en esta misma sección: “no quiero ni imaginar lo que supondría a nivel paisajístico”, “parques megalómanos”, “no es respetuoso con el medio ambiente”, “empresas de dudosa solvencia”, “invasión de empresas foráneas” … esto lo pueden llamar perfectamente ecopopulismo. Los mismos que luchaban contra los molinos de viento, pero sin ser ingeniosos hidalgos, o sus abuelos por asfaltar carreteras de acceso, ¡que destrucción! Siempre hay detractores de la evolución tecnológica, en 1821 en los Sucesos de Alcoy se destruían telares mecánicos porque, según ellos, acabarían con la industria textil, en 1831 Cyrus McCormick presentaba la primera cosechadora mecánica tirada por caballos, que acabarían con la industria agrícola; en 1908 Henry Ford empezaría con la producción en serie de coches; en 2006 las discográficas renunciaban a distribuir música online, en 2018 las aplicaciones de Uber o Cabify acabarían con los taxis… En este tiempo hemos aprendido, como ciudadanos globales, a realizar transiciones tecnológicas más sostenibles social, ecológica y económicamente, aunque todavía nos queda mucho por mejorar sí. Afirmar que son empresas de dudosa solvencia, es lo mismo que afirmar que una promotora de viviendas o una unión temporal de empresas (UTE) no tiene liquidez por formalizarse este año y luego querer tener casas buenas, bonitas y baratas, pero eso sí, sociales; poner cifras en metros cuadrados, en lugar de hectáreas, un recurso grandilocuente nefasto como llamar foránea a una empresa española en Navarra. Pura demagogia llevada a otro “-ismo”.
