Lentejas y Refranero Popular
Actualizado el 07/10/2020 a las 07:21
Me encantan, no vengan a decirme que esas pequeñas y repletas de tantas cualidades, no son Importantes. Lo son, dependiendo del que cada cual quiera darles y valorarlas; son buenas, aunque a veces no salgan de 10 y otras no apetezcan e Importantísimo, que no falten. No les damos el Valor que nos inculcaron, buscamos menús más exóticos y no nos conformamos. Tenemos que mejorarlas, añadirles condimentos, maridar e incluso reinventarlas. Pero siempre serán la base principal de un menú lleno de ricas, jugosas y apetecibles lentejas. Hay que tener en cuenta qué condimentos añadimos, si añadimos mucha cebolla pueden acabar picando o quizás llores al incorporarla. Con pan, engordan así que nada de contigo pan y cebolla, veré qué hago al final con estos ingredientes, ahora me resultan incómodos. Las podemos enriquecer con ingredientes sencillos, zanahoria, patata, ajo, vinieron de tierras lejanas, pero las hemos incorporado “con normalidad” a nuestra dieta y se van adaptando a nuestros cultivos. Conseguiremos un punto picante y no demasiado caro, no es necesario invertir en condimentos y si quitamos del montón, ya se sabe, y dudo a estas alturas de la película que vaya a venir nadie a rellenarlo. Ordenados los refranes en el orden que manda quien escribe, sería más sencillo decir que hay quien carda la lana, quienes ponen las barbas a remojar…en fin. Siempre bajo la batuta de “los organizadores repartidores”, que los intereses del resto no cuentan, me queda claro. No hay café para todos, por mucho que quieran callarnos vendiéndonos historias, que, por otro lado, no me interesan. Así aprovechan para negar, mentir y confundir, venderán esas historias, si consiguen que se las valoren satisfactoriamente y encuentren quien las compre. No creo en la gallina de los huevos de oro, ni soy cazador de osos para vender su piel. Vamos a mentalizarnos, no nos van a llegar ni las migajas, quien parte y bien reparte, así que, a reinventarse y olvidar repartos para después encima tener que agradecer algo al “mentidero repartidero”. Dicho esto, y qué a gusto me he quedado, no voy a cerrar los ojos o mirar para otro lado, porque lo de contigo pan y cebolla, no es cierto o, sí, pero matizando. La cebolla por más que la moje, si o si a llorar. Como no voy a acabar así, prefiero enfrentarme o a veces, según me convenga, apartarme, he aprendido, los años dan esta capacidad de lucir vergüenzas y culpas, ya quisieran poder lucirlas con estilo y orgullo y tirar para adelante. Más vale vergüenza en cara y prefiero seguir tirando de mi carro y más si quien quiere tirar de él, presume de imbatibilidad, de tirar más que las carretas y los atributos. Pero incluso, igual, ni siquiera son culpables de esto, quizás la culpabilidad sea de quienes les otorgan tantos atributos indebidos. Ni todo es culpabilidad del resto, ni yo a estas alturas de vida, voy a pedir permiso ni perdón. Solo pido y espero, “Justicia” para mis Lentejas que, si quieres las comes y si no, las dejas.