La isla de las relaciones tóxicas
Actualizado el 10/10/2020 a las 08:28
El pasado 23 de septiembre se estrenó la segunda temporada del programa. Las primeras galas ya nos han dejado joyas como la escena de Melyssa invadiendo Villa Montaña. Y es que si algo no podemos negar, es que se trata de un programa de lo más entretenido. Partimos de la premisa de que los concursantes acuden a la isla con un claro objetivo: poner a prueba su relación sentimental con sus parejas. Ya podemos empezar a oler el drama que está por venir; salseo asegurado. Su éxito no reside simplemente en el formato “salseante”, si no en todo el contenido que este genera. Twitter arde cada vez que se emite sacando a la luz piezas creativas e infinitos memes, traspasando la pantalla de la televisión para llegar a todas las redes sociales. Todo un éxito para la productora. ¿Pero qué valores se fomentan desde el programa? Son muchas lxs influencers que han criticado la dinámica de “La Isla de las Tentaciones”, entre ellxs las blogueras Devermut (@devermut) o la psicóloga María Esclapez (@maria_esclapez). Infidelidad, cuerpos normativos, celos, relaciones tóxicas y micromachismo son algunas de las perlas que podemos ver reflejadas en los distintos episodios. Y ante esto, ¿cuál debería de ser el comportamiento de los espectadores? Está claro que todo depende de los ojos que lo vean. No es lo mismo una mirada crítica que una mirada inocente. Creerse o no creerse que la ficción del programa puede corresponderse a la realidad es para mí lo que marca la diferencia. Por otro lado, aún viéndolo con una mirada crítica se está contribuyendo indirectamente a que la popularidad y poder del programa crezca, lo que nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué coste tiene nuestro entretenimiento?
