Por ERTE de magia
Actualizado el 22/09/2020 a las 07:58
Zapatillas de marca. Móviles de más de 500 euros. Altavoces portátiles a todo volumen por mitad de la calle. Letras obscenas. Ropa que lo es aún más. Gorras, piercings, pitis, porros. Degradado repasado cada tres semanas en la peluquería. Miradas desafiantes. Seis meses sin pisar un aula. Paro en escalada, pero en standby por ERTE de magia. La única cifra de la que hablan ahora las noticias es de contagios. La frustración es el espíritu de nuestra época. Decorado de hiperconsumo edulcorado y defendido a toda costa desde las instituciones. Aspiraciones hilarantes que si no heredamos de nuestros padres heredamos de la publicidad incesante, e igual lo harán y han hecho ya las nuevas generaciones. Si algo sobrevivirá tras esta pandemia es el consumo desmedido, pilar maestro del orden económico imperante y superador de todo obstáculo posible.