Reflexiones 2
Actualizado el 12/09/2020 a las 11:46
Igual que no debiera un maestro darse por ofendido por un discípulo tampoco debiera un alumno darse por aludido como maestro pues confirmaría su dificultad para graduarse y su vanidad. El buen maestro goza de la virtud de la paciencia, y así, sabe esperar a ser reconocido como tal para impartir su lección con la seguridad de no ser tratado e ignorado por impostor. Dándose por aludido sin ser reconocido corre el riesgo de ser tratado y le impartan lección dándoselas de maestros.