Confinamiento y esperanza

Mª Esther Elizalde Álvarez|

Publicado el 30/07/2020 a las 08:55

Estamos viviendo tiempos adversos en nuestra historia de España y del mundo. De tipo económico, tristezas y enfermedad. A principios del mes de marzo, empezó este maldito virus: el coronavirus. Se le restaba importancia. La mascarilla y los guantes no eran necesarios pero luego se supo por qué no había para poder comprar. Se puso en marcha la industria para hacerlos, y luego salían de las empresas como churros. Más tarde, nos mandaron al confinamiento. Solo salí de casa para lo más imprescindible, compras y poco más. Luego, todos los días a las 8 de la tarde, hora obligada, ventanas y balcones dando las gracias, pues se lo merecían a las personas que estaban en los supermercados, policías y, sobre todo, el personal sanitario que tanto ha hecho y que deberían tenerlo en cuenta. La salud no se paga en dinero pero algunos han ido más allá. Algunos, perdiendo lo más valioso, la vida. Como aplaudíamos, hasta sabías que podíamos hacer más. Gracias, son formidables.


Y, ¿qué decir de las residencias? Se cebó el virus en ellas. En algunas, estarán satisfechas de lo qué han realizado estando con las personas que se lo merecen todo. Han sido una generación, en la que me incluyo, de trabajo duro, fuertes como rocas. Tanto hicieron por esta nación. Algunos, que mal pagados, solos, sin una mano que agarrar o una sonrisa que le produjera seguro. Personas, lo han hecho bien, pero algunos tendrían que rendir cuentas porque las residencias no están como deberían. Tienen poco personal y, a veces, no válido. Deberían tener vigilancias pues, a quienes compete a las comunidades, o quizá más alto, porque pagar ya se paga, y mucho. Pone que están atendidos. Ahora, me quedo en estos tiempos para que te atienda el médico. En los ambulatorios, antes te daban día y hora. Ahora tienes que hacerlo por teléfono. Llamas comentando lo que te pasa. Más tarde, te llama el doctor diciendo lo que tienes, y te da la medicación, que era evidente.


Antes, eras 8 minutos de cita, y aunque poco te visitaba en casa. Ahora, como estamos con el virus, no puedes ir. Incomprensible que no nos podamos poner enfermos, es un artículo de lujo. Termino ahora que estábamos, o eso parecía, saliendo de esta pandemia otra vez mal, a la juventud, que no digo toda, les parecía que esto no iba con ellos. Se ven vitales, fuertes y pasaban, pero no piensan que tienen familia, padres, abuelos, etc. Y, desgraciadamente, a ellos también. Ahora todos con la mascarilla, seguro que hay que ponerla, pues aquí está cuando nos tocan el bolsillo. Paga el justo por el pecador, y nos damos por enterados. Espero y deseo que todo llegue al fin. La buena noticia de que los científicos lograrán la vacuna ansiada, para poder vivir teniendo la esperanza de un mañana mejor. Vuelvo a dar las gracias a la Sanidad.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora