En homenaje a Flor Sanz
Publicado el 15/07/2020 a las 08:11
La realidad es fruto de nuestra imaginación. En nuestro día a día nos protegemos de los dramas diarios que afrontamos como seres frágiles que somos los humanos. Nuestra cabecita es capaz de asimilar como ajenas, tragedias que azotan a personas que nos parecen irreales a través de la prensa, tv o internet.
Tenemos la capacidad de no vernos reflejados en esa realidad que parece virtual, aunque sabemos que no lo es. Cuando hemos conocido que nuestra Flor se ha ido, esa realidad nos ha golpeado con tal fuerza que nuestra armadura ha sufrido una brecha imposible de reparar. Flor Sanz López. Cómo nos está doliendo decirle adiós. Nos gustaría tenerle entre nuestros brazos y no dejarle escapar. Una última mirada para poder decirle lo imprescindible que nos ha sido. Que sigue siendo. Para que sepa que le queremos.
En los duros momentos, su ímpetu y carácter nos han servido de apoyo para coger impulso y seguir. En los más duros, para no caer. Qué ejemplo de mujer trabajadora y luchadora. Qué pedazo de buena gente que se pierde este maltrecho mundo. Qué bien haberle conocido y disfrutado. Qué bien que haya pasado por nuestras vidas, por haber sido cómplices en mil y un batallas. Agur a esa mirada socarrona que decía que no quería ser delegada porque no aguantabas la cobardía de aquellos que iban de valientes y se escondían de sus contradicciones. Ella siempre de frente. Con la frente alta. Firme con sus ideas y su gente.
Mujer de convicciones, como las de todas seguramente en más de una ocasión acertadas o equivocadas. Pero desde la base de ser una mujer honesta, honesta, y lo repetiremos mil veces, luchadora y grande. Decirle a ella, a su familia y amigos que estamos muy orgullosos y orgullosas. Que se nos han hecho cortos tus 48 años... que nos hubiera gustado tenerte otros 48 más. Que sepa que si algún día su hija nos pregunta por ella, o necesita de nosotros para algo, intentaremos estar a la altura de lo que hizo por y con nosotros. Flor, nos duele tanto decirle adiós que ojalá sea como una flor de León, que cuando se seca, sus pequeñas semillas vuelan al ser sopladas y se mantienen suspendidas en el aire, favoreciendo la propagación de la especie.
Gracias, eskerrik asko por haber existido. En un baño de lágrimas, hasta siempre, agur