Educación y su confinamiento

Mª Ángeles Tirapu Ibáñez, jefa de Estudios|

Publicado el 21/06/2020 a las 10:05

Es difícil pensar que las cosas y las maneras de funcionar del Departamento de Educación iban a cambiar después del Covid. No es así. Mientras los profesores y equipos directivos realizamos todo el trabajo de ajuste a la nueva situación (enseñanza a distancia, reparto de materiales para los alumnos, formación digital “Sálvese quien pueda”,..) el Departamento está quieto…agazapado (las tecnologías aportadas por el Departamento llegaron a finales de mayo).


La ministra Celaá a fecha 15 de abril habla de los informes individualizados a realizar a cada alumno. Nuestro Departamento nos los envía la segunda semana de junio, con la protesta y negación por parte de muchos centros porque ya no son fechas, siendo de obligado cumplimiento según nuestra inspectora. Los equipos directivos “capean” el temporal en sus claustros a veces después de horas de reunión, llegando a los acuerdos necesarios para realizar el trabajo añadido apurando las fechas. Nos ponemos a ello y el lunes 15 llega correo del Departamento a las 14.18 diciendo que es solo una propuesta. ¡Para volverse loco!


En época de confinamiento se planificó la plantilla de los profesores del centro para el curso 2020-21. Se hace a través de vídeo llamada comenzando con el no cumplimiento del Pacto Educativo (OF86/2018 de 14 de septiembre) donde no se reconocen tres sesiones de reducción por ser mayor de 57 años ni las cuatro sesiones más de ajuste para el equipo Directivo. Total 7 sesiones para la saca del Departamento.


Y cuando ya ajustas y cierras plantilla para el curso 2020-21 con las necesidades de tu centro, negociando y “mercadeando” plazas, perfiles, sesiones, especialidades a fecha 8 de mayo, te encuentras que a unas horas de sacar las vacantes nuestra inspectora nos manda un correo el martes 16 a las 21:44 donde se nos modifica la plantilla, cambiando plazas y sesiones, según ella por órdenes superiores. ¿Saben el motivo? El Departamento en el 2018 “metió la pata” sacando a oferta pública plazas de especialidades (música y E. F) que no iban a poder dar salida ya que no había semejantes vacantes. ¿Quién paga el pato? Los centros. Ya no importa que estés trabajando en Proyectos Educativos como Proeducar (educación inclusiva), de Innovación y que lo que pretendas es la mejora de la calidad educativa de tu centro y por “ende” de la enseñanza pública. Al Departamento ni le va ni le viene. Solo somos números, dinero, puro politiqueo. Ellos actúan con alevosía y nocturnidad, nunca mejor dicho.


A José Alberto Urrutia y el señor Gil Sevillano, yo quiero la plantilla que negocié con mi inspectora a fecha 8 de mayo. ¡Cumplamos todos, por favor!

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