Clasificación forzada
Publicado el 17/06/2020 a las 07:44
Como dirían en alguna sala de juego, “Vamos para bingo” y es que que una acción voluntaria de reciclaje se haya convertido en una obligación bajo la coacción de una sanción es algo intolerable. Recordemos nuestra disconformidad, escrita ya, que se basaba en que la petición de algo público general para generar un negocio privado no era un método limpio social de negocio. Esta situación raya el límite de la inconsciencia y demuestra el nivel de políticos que tenemos. En vez de bajar el recibo y la tasa de la mancomunidad, de colocar galgas de pesado para estimular bajo captura y pesaje a los ciudadanos con descuentos importantes, van los inteligentes y nos anuncian sanciones además de importes carcelarios. La obligación a efectuar una acción secundaria para ahorrar en la cadena de selección personal, o sea puestos de trabajo, está fuera de derecho civil. La acción primaria como norma de limpieza comunitaria en aras de mantener la higiene y minimizar los focos de infección así como evitar la degradación de la urbe viendo restos de todo tipo está clara. La selección es ya algo secundario y necesitará una revisión legal, ya que mal está que se alimente un negocio privado con el material de todos, pero que te obliguen a eliminar una parte del proceso productivo es el colmo. El reciclaje es necesario, es indispensable, pero bajo otros parámetros vinculados a la estimulación y recompensa, no hacia lo contrario: la prohibición y sanción. Quizás, solo quizás, se consiga el efecto contrario y es que nadie o muchos menos nos veamos motivados a seleccionar nada con el pensamiento retro atrás de que me pueda ver un inspector de reciclaje y me multe. Es increíble, policías de reciclaje en vez de trabajar para que el ciudadano pague menos de tasas de vertido, automatizando los procesos, aumentando mano de obra, generando puestos y tecnología, buscando I+D para consumir en círculo... se les ocurre obligar bajo sanción. Increíble. El único avance en los últimos tiempos ha sido poner unos contenedores nuevos más grandes, imposibles de manipular por personas mayores, con muchas más roturas que los antiguos más pequeños. Claro, bien entendido, que el número de viajes se ha reducido a la mitad porque la basura que cabe es casi el doble -imaginen en verano cómo huele ese contenedor-. En Navarra, hace muchos años, se utiliza el medio ambiente como bandera de algo irreal que es el éxito obtenido en los diferentes departamentos. En caza y pesca mejor no hablar, en agricultura para qué, incluso en industria y lo último en reciclaje... Se necesita hace mucho un cambio general en la estructura y en las líneas de medio ambiente en Navarra, ojalá en estos tiempos convulsos de cambios rápidos se pueda trabajar buscando estos objetivos de cambio. Eso sí, no bajo sanción.
Ángel Moracho Jiménez