Totalitarismos y violencia
Publicado el 31/05/2020 a las 08:58
Si queremos identificar lo que es distintivo del totalitarismo en cuanto forma de gobierno, es necesario entender el papel que juegan la ideología y el terror. Las ideologías en manos de gobiernos totalitarios son «ismos» que para satisfacción de sus seguidores pueden explicarlo todo y cualquier hecho, deduciéndolo de una sola premisa. Desde una perspectiva externa, las ideologías son completamente irracionales a pesar de llevar hasta el extremo su propia lógica interna. «El pensamiento ideológico ordena los hechos en un proceso absolutamente lógico que comienza en una premisa axiomáticamente aceptada, deduciendo todo a partir de ahí; es decir, procede con una consistencia que no existe en parte alguna en el terreno de la realidad» (Arendt 1974). El terror está íntimamente ligado a la ideología.La violencia, ciertamente, no es exclusiva del totalitarismo; tanto la tiranía como la dictadura emplean los instrumentos de la violencia. Pero «El terror se convierte en total cuando se toma independiente de toda oposición; domina de forma suprema cuando ya nadie se alza en su camino. Si la legalidad es la esencia del gobierno no tiránico y la ilegalidad es la esencia de la tiranía, entonces el terror es la esencia de la dominación totalitaria» (Arendt 1974). «Bajo las condiciones de terror total ni siquiera el temor puede ya ser necesitado como indicador de la forma de comportarse, porque el terror escoge sus víctimas sin referencia a acciones o pensamientos individuales, exclusivamente de acuerdo con la necesidad objetiva de los procesos naturales o históricos» (Arendt 1974)“Debemos ejecutar no solo al culpable. La ejecución del inocente impactará a las masas incluso más.” (Krilenko, Nicolai, el terror rojo)Dice la wikipedia que Krylenko fue un exponente del derecho socialista y de la teoría de que las consideraciones políticas, más allá de la culpabilidad o inocencia criminales, debían guiar la aplicación del castigo penalLa devoción por la utopía pura y por la revuelta contra una sociedad contaminada son los dos polos que proporcionan la tensión necesaria a todos los credos militantes. Preguntar cuál de ellos –la atracción por el ideal o la repulsión ante el ambiente social- es como preguntar qué fue antes si el huevo o la gallina.(A. Koestler)