Son personas, no una estadística
Publicado el 31/05/2020 a las 09:14
No salgo de mi asombro leyendo una noticia de este Gobierno, o desgobierno que sufrimos los españoles. Resulta que hoy hay casi 2000 fallecidos menos. Pero lo que realmente hay son dos mil familias a las que no pueden engañar porque no van a volver a ver a sus seres queridos.
Señores, un poco de respeto al dolor de tantas personas. Han sido y siguen siendo días muy duros. Casi 30.000 personas fallecidas , la mayor parte en soledad, sin que sus familias hayan podido acompañarlas ni despedirse en condiciones. Soledad en la muerte, soledad en la despedida, soledad en el dolor. Olvidados por un Gobierno al cual es obvio que le molestan. Un Gobierno que debería proteger a sus ciudadanos y sin embargo los ha dejado al pie de los caballos. Un Gobierno que ha conseguido, con su ineficacia, que la cifra de fallecidos sea una de las más elevadas del mundo. Un Gobierno que lleva dando palos de ciego desde el principio de la pandemia. Unos dados involuntariamente pero muchos otros dados muy, muy conscientemente.
Un Gobierno que ha esperado más de dos meses en declarar el luto oficial. Señores, las banderas deberían haber ondeado a media asta desde el principio del estado de alarma. Nos han tenido a todos en casa saliendo a las ocho de la tarde a aplaudir y soltándonos migajas poco a poco para que estuviéramos agradecidos por ir retomando nuestras vidas. Vidas que nos pertenecen, vidas a las que están recortando la libertad que tanto costó recobrar a los españoles y que nos están volviendo a quitar. Nos quieren anestesiados para que no nos demos cuenta de lo que está pasando. Nos quieren llevar a una “nueva normalidad”. Señores, queremos ir a la normalidad. Lo de nueva recuerda peligrosamente a los regímenes totalitarios de un lado u otro. Los fallecidos se han convertido en estadística, son meras cifras que aumentan día a día. Se pretende que no seamos conscientes de que detrás de esas cifras hay personas, y detrás de esas personas hijos, padres, parejas, amigos, y mucho, mucho dolor. ¿Qué pasaría si viéramos la lista con nombres y apellidos? La reacción sería muy distinta, nos daríamos cuenta de lo que realmente está pasando. En nuestro país hemos vivido situaciones muy difíciles. Más de 850 asesinados por ETA, de los cuales conocemos nombre y apellidos. Casi 200 en el atentado de Atocha, de los cuales también conocemos nombres y apellidos. Más de 1000 mujeres asesinaras por violencia de género desde 1999 y también conocemos sus identidades. Accidentes aéreos, ferroviarios etc, siempre con datos, nunca con sólo las cifras. ¿Por qué ahora son meros números? ¿Se quiere ocultar lo que está pasando? Un ejemplo de como cambia la percepción de las cosas según cómo se cuenten nos lo dio hace unos días la consejera de Castilla y León. En su comparecencia nombró a los sanitarios fallecidos esos días en su comunidad. Compañeros suyos. Aconsejo al que no lo haya visto que lo haga.
Otro ejemplo lo tenemos en la portada del New York Times del pasado domingo. En ella se recogen los nombres de 1000 personas fallecidas , su edad y una pequeña pincelada de quien era cada uno. El titular decía lo siguiente “ Ellos no eran simplemente nombres en una lista. Ellos eran nosotros”. Escalofriante pero muy humano. Aquí va mi recuerdo a todos los fallecidos. Nunca sabremos la cifra real, muy superior a la de los 30.000 que nos dicen. Todo mi cariño para sus familias y para todos aquellos que sufren por su pérdida. Descansen en paz.