Aprender a (no poder) despedirse

Joan Quintana|

Actualizado el 19/05/2020 a las 18:15

Mi abuelo de 91 años tenía un amigo desde la adolescencia y ahora, en su etapa final de la vida, se encontraban un día a la semana para hablar un rato. Ese hombre era uno de los pocos amigos con los que mi abuelo podía mantener un contacto frecuente, al haberse mudado los dos del pueblo a la ciudad. Lamentablemente, su amigo murió el pasado mes de marzo, víctima del COVID19. Gran parte de su familia no pudo despedirle, y solo dos de sus familiares pudieron asistir a su entierro. Qué amargo final para una vida, y también para una amistad de más de setenta años. Se dice que hacerse mayor es aprender a despedirse, pero esta pandemia ha obligado a muchos a aprender a no poder hacerlo.

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