La epidemia vista desde el primero de mayo
Publicado el 08/05/2020 a las 08:27
Nos tienen encerrados en arresto domiciliario por parte del Gobierno y a la vez te espantan cada vez que te acercas a la televisión o a la avalancha de información sin finalidad informativa, y menos educativa. Escribo esta nota a primeros de mayo a la luz de los datos oficiales del ministerio de cada día, que son los que más se acercan a la realidad, para hacerme un poco de idea de la situación, separando la paja del trigo; lo que me parece oportuno compartir. El 15 de marzo, al comenzar esta extraña cuarentena a las personas sanas, se declararon 51 casos al día en Navarra. A finales de marzo se sumaban más de 200 casos diarios y desde entonces el número de enfermos comenzó a bajar, poco apoco, con altibajos, con fallos técnicos, por contabilización en bloque de clúster, como las residencias o personal sanitario, o por test diagnósticos de golpe; todo ello comprensible. A mediados de abril la bajada era ya en cascada, llegando estos últimos días a registrar un promedio entre 25-30 enfermos nuevos. Se hospitalizan entre 10-12 enfermos diarios, y requieren UCI entre 0-1 enfermos al día. Para atender esta situación tenemos 58 centros de salud con más de 30 médicos pediatras y otros tantos enfermeras/os por centro, además de los centros de urgencias y cinco grandes hospitales generales y siempre presente las emergencias del 112. Los ciudadanos hemos aprendido sobradamente a protegernos: cómo no contagiarnos; cómo no saludar con contacto; a usar mascarillas; cómo aislarnos si tenemos fiebre o malestar o tos; cómo lavarnos las manos; cómo estar alejados de las personas de riesgo; hasta cómo toser en la flexura del codo si no tenemos pañuelo... Y entre todos, los más espabilados, los niños, escolares y adolecentes. Estamos educados sanitariamente como para saber protegernos y proteger a la personas de nuestro entorno. A mí me parece que paralizar a todo el país de manera desproporcionada uniformada, sin moderación, en un estado policial inflexible es excesivo, y creo que inadecuado, para controlar la epidemia. Ahora preocupa la recuperación económica, laboral, comercial, industrial, cultural de cuanto se ha destrozado, pero la recuperación es imposible sin libertad.